Tres extraños casos de “suicidios” de aves en masa

José de Toledo

En el ámbito científico a veces nos encontramos con coincidencias curiosas. Por ejemplo, en los últimos días han aparecido tres noticias relacionadas con altas mortandades de aves. Estos sucesos no son habituales, pero tampoco tan excepcionales como podría parecer. Es decir, no es lo normal que grandes bandadas de pájaros aparezcan muertas, pero pasa más a menudo de lo que pensamos.

El primer caso del que vamos a hablar tuvo lugar en Beebe, Arkansas, en la noche de Fin de Año, y es quizá la que tiene el titular más llamativo, ya que en los medios americanos aparece como "No tantos mirlos muertos como el año pasado". Resulta que ya es el segundo año consecutivo en que grandes cantidades de estos pájaros mueren durante Nochevieja en este pueblo.

Parece que los responsables en este caso son los fuegos artificiales que los vecinos disparan durante la última noche del año. Los pájaros se desorientan debido a los fuertes ruidos y los fogonazos de luz, y comienzan a chocar con postes de teléfono, viviendas e incluso entre sí, y caen muertos. Para evitar los problemas que estas muertes ocasionaron el año pasado, las autoridades controlaron los efectos pirotécnicos de sus habitantes, y evitaron males mayores.

El segundo caso es un ejemplo del famoso dicho "hacer de la necesidad, virtud". En un pequeño pueblo del interior de la India han decidido hacer de las muertes de aves migratorias que todos los años suceden en su territorio un reclamo turístico.

La zona de Jatinga se ha hecho famosa entre los ornitólogos por el extraño comportamiento que presentan las aves migratorias al atravesar su territorio. Todos los años, justo al terminar la época del Monzón, bandadas de aves de distintas especies peregrinan hacia este valle. Esto no tiene nada de sorprendente, pero sí lo que ocurre a continuación, ya que estos animales vuelan directamente hacia el suelo, lanzándose en picado para, por llamarlo de alguna manera, suicidarse. Aún no se sabe cuál es el motivo.

Jatinga queda bastante apartado de los circuitos turísticos tradicionales, y sin embargo un gran número de aficionados a las aves se acercan anualmente para vivir esta extraña tradición aviana. Debido a la falta de infraestructuras turísticas, la gran mayoría de los visitantes pasan allí la jornada pero se alojan en otros lugares. Al encontrarse en una zona de bosque protegido, las autoridades no pueden construir grandes resorts en los que alojar a los aficionados, por lo que están habilitando espacios en las casas de los lugareños para darles cobijo, y de esta manera sacar provecho de la afluencia de viajeros.

La tercera historia presenta una vertiente más cinematográfica. Hace cincuenta años, el extraño comportamiento y posterior muerte de centenares de pelícanos en la bahía de Monterey sirvió a Alfred Hitchcock como inspiración para su famosa película 'Los pájaros'. En el último número publicado de la revista Nature Geoscience se ha conseguido dar una explicación científica a este hecho, que ha resultado ser una contaminación en la cadena trófica (alimenticia).

Las aves protagonistas de la historia real mostraban un comportamiento errático y poco común. Volaban hacia el interior, en muchos casos sin prestar atención a posibles obstáculos, o incluso lanzándose deliberadamente hacia ellos. La gran mayoría de ellos murieron, algunos mientras volaban. Debido a lo excepcional del caso, se conservaron los cadáveres para su posterior estudio.

El equipo de investigación de la Universidad Estatal de Lousiana realizó análisis tanto de los pájaros como de otros animales cuyas mortandades aumentaron en la misma época. Los resultados muestran niveles anormalmente altos de ácido domoico, un potente neurotóxico que todos estos animales habrían asimilado al depredar sobre anchoas y calamares, sus principales recursos tróficos.

Esta sustancia tóxica se ha encontrado en el 79% de las muestras de plancton analizadas, con una concentración suficiente para pasar a calamares y anchoas y de éstos a sus depredadores. Esta teoría no es nueva, ya que el envenenamiento fue el primer sospechoso ya en 1961, pero hasta la publicación del artículo este diciembre no había evidencias científicas que lo demostrasen. Las algas del género Pseudonitzschia, responsables de generar esta toxina, se encontraron también en grandes poblaciones, conocidas como blooms algales, y fueron responsables de altas mortalidades de aves en distintos momentos de los años 90.

Queda aún por saber qué factor desencadenó dicho crecimiento explosivo. Normalmente se asocian estos incrementos con vertidos de fertilizantes provenientes de la agricultura, pero a finales de los años 50 en esa región se inició la construcción de grandes promociones de viviendas. Por lo tanto, el orígen podría estar en una infiltración desde las fosas sépticas de las nuevas viviendas.