Reciclan pañales usados para criar setas

J Toledo
Imagen del experimento que sirvió para desarrollar el método de reciclaje.
Imagen del experimento que sirvió para desarrollar el método de reciclaje.

Los pañales desechables son un gran invento, eso es innegable. No sólo a nivel de higiene, sino de comodidad de los padres y para el bienestar de los bebés. Pero tienen un problema: que son difíciles de reciclar. Y también que están fabricados con productos muy contaminantes. Con esto en mente, un equipo de científicos ha decidido buscar una manera de tratarlos para poder gestionar estos residuos de manera eficaz.

Además le han encontrado otra utilidad. Tal y como ellos mismos explican, el método no sólo sirve para poder separar y recuperar residuos. También se generan productos que pueden tener una aplicación comercial. Porque usan los pañales usados para cultivar un tipo de seta, Pleurotus ostreatus o champiñón ostra, con valor comercial.

Uno de los componentes principales de los pañales es la celulosa, de la que el hongo se puede alimentar. También hay plásticos – principalmente polietileno y polipropileno – y un compuesto que absorbe el agua. La gracia del poliacrilato de sodio – que es esta sustancia – es que no sólo retiene el líquido, sino que puede irlo liberando cuando el hongo “tire” de ella.

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Así que los pañales son una buena base para el cultivo. Pero primero hay seleccionarlos, porque no todos valen. Para este método sólo se pueden utilizar los que tienen restos líquidos. Si hay heces la técnica no funciona.

Una vez que se tienen los pañales usados, el primer paso es esterilizarlos en un autoclave. Este aparato aplica presión y altas temperaturas, con lo que los microorganismos mueren y el pañal queda intacto. Así se evita que las setas estén contaminadas, y que puedan ser utilizadas más adelante.

También hace falta un sustrato, una especie de mantillo que proporcione el resto de nutrientes que necesita el hongo para crecer. Y aquí también se han utilizado productos reciclados: posos de café, peladuras de piña y otros restos similares.

Una vez que se tiene todo en su sitio se deja crecer al hongo, primero en oscuridad y después en fase luminosa. Al final del proceso la celulosa ha desaparecido, al igual que gran parte del mantillo. Ahora están en forma de seta, que se puede recolectar y darle un uso.

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Lo que quedan son los plásticos, que se pueden recolectar y reciclarlos sin mayores problemas, y el poliacrilato de sodio limpio y seco. Este último producto es el más interesante, ya que se puede reutilizar de diversas maneras. Por ejemplo en agricultura, donde sirve para realizar regadíos de liberación lenta – igual que lo hace con el hongo.

De momento, los investigadores no se han atrevido a darle una utilidad a las setas. Podrían servir para mejorar los piensos del ganado, ya que han podido comprobar que mantienen todas las propiedades de otros cultivos de la misma especie.

No parece que vayan a ser aptos para el consumo humano... aunque los científicos estaban tan convencidos de su método que se las acabaron comiendo.