¿Qué ocurre cuando soltamos a nuestras mascotas en la naturaleza?

Imagen de una mascota ex&amp;oacute;tica, asilvestrada y que ha crecido de tama&amp;ntilde;o despu&amp;eacute;s de ser liberada por sus due&amp;ntilde;os.<br /><br />Cr&amp;eacute;dito: <span class=credit>Murdoch University's Freshwater Fish Group &amp;amp; Fish Health Unit</span>
Imagen de una mascota exótica, asilvestrada y que ha crecido de tamaño después de ser liberada por sus dueños.

Crédito: Murdoch University's Freshwater Fish Group & Fish Health Unit

Todos le cogemos cariño a nuestras mascotas. Por eso en ocasiones nos sentimos culpables de tenerlos encerrados, y pensamos que los podríamos liberar. Que vivan libres y felices. El problema, bastante bien conocido pero que se vuelve a explicar en un artículo reciente, es que con esa acción vamos a crear un problema enorme.

Esto funciona especialmente con los peces de acuario o de pecera. Los tenemos en “pequeñas jaulas de cristal”, y pensamos que llevándolos a un río o un lago, ellos estarán mejor. Y que un animal tan pequeño, mucho daño no puede hacer.

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Pero se nos olvida un detalle. Las especies que se usan como mascotas suelen ser tremendamente plásticas en cuanto a su tamaño. Mientras los tenemos en una pecera, mantienen un tamaño proporcional a su hábitat. Es decir, pequeño.

Al llegar a los lagos, crecen en tamaño. También de manera proporcional a su hábitat. Y, como es evidente, su apetito crece de la misma manera. El animalito que teníamos en casa comienza a crecer y competir con la fauna natural de su nuevo hábitat, acaparando recursos.

Porque, por desgracia, la cantidad de comida en los ecosistemas no es infinita. Si hay más peces, hay menos comida para cada uno. Y si uno de ellos es de talla enorme, la cantidad de recursos que utiliza es acorde a su talla.

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Y si ese fuera el único problema, ya sería bastante grave. Pero la cosa no se queda ahí. Las mascotas exóticas – los animales que una vez fueron nuestros “compañeros de piso” y que ahora hemos liberado – no suelen tener depredadores naturales. Ni estar sujetos a los mismos peligros.

Esto hace que su mortalidad sea mucho más baja que la de las especies de la fauna autóctona. Y no sólo eso. En muchas ocasiones suelen ser portadores de enfermedades, que a ellos les afectan poco ya que están adaptados. Estas mismas enfermedades – hongos, parásitos de otros tipo, virus, etc. - pueden diezmar las poblaciones de peces de los lagos invadidos.

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La solución es clara y obvia, pero eso no hace que sea fácil. Consiste en lo siguiente: antes de hacerte con una mascota, piénsalo bien. Si finalmente decides recogerla, quédatela toda la vida, cuídala y quiérela. Y si, por cualquier motivo, no puedes seguir prestándole atención, entrégala a alguna de las asociaciones que gestionan mascotas exóticas, que puedes encontrar en cualquier ciudad del mundo.

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