Un nuevo fósil ayuda a explicar cómo aparecieron el pelo y las púas

Apuntes de Naturaleza
Interpretación artística de Spinolestes xenarthrosus.
Crédito: Óscar Sanisidro

Encontrar fósiles muy antiguos, que conservan estructuras completas que rara vez se mantienen siempre es una buena noticia. En este caso llega a ser sorprendente. No sólo porque se trata del animal más antiguo con pelo – 60 millones de años anterior a lo que se tenía hasta ahora. Principalmente porque se puede observar – y estudiar – el pelo, las “raíces” de este, llamadas folículos, unas púas muy parecidas a las de los erizos e incluso un hongo que infectaba sus pelos.

Pero a parte del interés porque sea más “viejo” que lo que ya se tenía, hay otro factor importante. Estos pequeños mamíferos, del tamaño de una rata juvenil actual, ya presentaban las mismas características que tenemos nosotros hace 125 millones de años. Es decir, compartieron su vida con los dinosaurios, siendo prácticamente iguales que los animales modernos.

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En evolución siempre se considera que las estructuras aparecen de manera gradual. El ejemplo clásico son las alas de las aves. Desde las patas de los dinosaurios, y durante miles de generaciones, los huesos y músculos van cambiando hasta que aparecen las alas. Y después, se usan para volar.

Pero en el caso del pelo, la cosa se complica más. Porque el pelo difícilmente puede aparecer poco a poco. Es decir, “medio pelo” a nivel biológico no tiene mucho sentido. El fósil encontrado, que pertenece a la especie extinta Spinolestes xenarthrosus tenía el cuerpo cubierto de pelo, auténtico pelo, no una estructura parcial.

Aunque también hay que tener en cuenta una cuestión. En el fósil aparece un parásito. Un hongo que se aloja en la piel de los mamíferos y que se alimenta del pelo y los folículos. Estas adaptaciones no aparecen de la nada. Los organismos necesitan tiempo para evolucionar y poder cambiar su modo de vida.

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Es decir, que aunque no se haya encontrado ningún organismo más antiguo con pelo, tenía que haberlos. Para que los hongos se encontrasen con ellos, y se fuesen preparando para poder parasitarlos. Y sin embargo, el Spinolestes xenarthrosus tenía el pelo igual que animales mucho más modernos. Incluso folículos compuestos – dicho de manera simple, varios pelos saliendo del mismo poro –, algo que se pensaba mucho más moderno.

Como último detalle, hay que hablar de dónde se ha encontrado. Este fósil se ha encontrado en el yacimiento de Las Hoyas, en la provincia de Cuenca. Se trata de uno de los yacimientos más diversos de su época. Y que, por desgracia, sufre de falta de fondos y personal para sacarle todo el provecho que ofrece.

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