Matar lobos es malo para el ganado

Apuntes de Naturaleza
Imagen del 12 de diciembre de 2012 muestra dos lobos grises europeos en el parque Saint-Croix, en Francia

La conservación de ciertas especies de fauna salvaje, como el lobo (Canis lupus), es complicada. Sobre todo porque afecta a actividades humanas como la ganadería, y encontrar un equilibrio es complicado. Más aún cuando se demuestra que una de las soluciones que se emplean más a menudo es contraproducente. Como se demuestra en un artículo de la revista PloS ONE, matar lobos sólo consigue que los que quedan ataquen más al ganado.

Esta idea resulta sorprendente e incluso contraintuitiva. Lo lógico sería pensar que si hay menos lobos, habrá menos ataques a granjas. Así que, ¿en que se basan los científicos para defender sus conclusiones?

[Te puede interesar: La loba más famosa de Yellowstone muere abatida por cazadores]

El análisis que han realizado se centra en datos de los últimos 25 años, recopilados por las autoridades norteamericanas. A pesar de que los datos son regionales, parece que la dinámica entre caza del lobo y muertes de ganado es igual en todo el planeta, con ciertos matices.

También han podido encontrar una relación directa, aunque relativamente compleja. Por cada lobo cazado durante un año, el número de ataques aumenta un 4% el año siguiente. Pero no crece de manera lineal. Esto es, para llegar a un 50% más de ataques, hace falta matar 20 lobos.

Y a partir de un punto deja de crecer. En concreto, cuando se acaba con una cuarta parte de la población de lobos. Una cifra que no es sostenible, a menos que estemos dispuestos a ver como desaparecen estos cánidos de nuestro entorno.

[Te puede interesar: Por qué los lobos no se pueden domesticar]

Hay varias razones que pueden explicar por qué esto funciona así. Pero sólo una es la principal: la disrupción de la cohesión social del grupo de lobos. O dicho en lenguaje sencillo, que al matar lobos, los grupos familiares dejan de funcionar como deberían.

En estado natural – todo lo natural que se puede considerar, dado que los hemos llevado al borde de la extinción – una pareja de lobos que está criando a sus cachorros los controla bastante. Si falta uno de los padres, el grupo se separa y ahí empiezan los problemas.

Los lobos más jóvenes son más impetuosos, lo que hace que cacen más a menudo. Y si todavía no tienen obligaciones “familiares”, se centran principalmente en presas salvajes. Pero si estos jóvenes forman parejas y se reproducen antes – lo que ocurre cuando falta alguno de los progenitores – la cosa cambia.

Porque al montar un cubil, los lobos se quedan “atados” a un territorio. Ya no vagan libremente buscando presas salvajes. Al mismo tiempo, como deben alimentar a su prole, necesitan más comida. Y van a buscarla a los sitios más fáciles y generalmente cercanos: las granjas.

[Te puede interesar: Aumentan los ataques a granjas protagonizados por linces ibéricos]

Por suerte, el artículo no se queda aquí. También aporta soluciones, y un dato interesante. El dato es que, al menos en la zona de Estados Unidos donde se ha centrado el estudio, las muertes de animales de granja causadas por lobos son muy pocas, entre un 0.1-0.6%, lo que no justifica en ningún caso acabar con una especie.

Y las soluciones son sencillas. Vallas más altas, mayor iluminación, patrullas de hombres a caballo – que tienen un efecto disuasorio –, y sobre todo, evitar dejar al ganado suelto en zonas de alto riesgo. Todas ellas simples y baratas de implementar.

Vídeo relacionado