Más de 11.000 elefantes han sido cazados ilegalmente en un Parque Nacional africano

Una de las mejores vías que se han encontrado para proteger y conservar a las especies en peligro de extinción es la declaración de Parques Nacionales. En estos espacios se pueden gestionar los recursos, con el objetivo de promover que las poblaciones salvajes los ocupen, y así tener controlada y monitorizada a la especies. Esto facilita mucho su conservación, pero también trae consigo muchos peligros.

Un ejemplo de estos peligros es lo que ha ocurrido en el Parque Nacional de Minkebe, en Gabón. En los últimos cinco años más de 11.000 elefantes han sido cazados de manera furtiva para vender el marfil en el mercado negro.

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Al reunir una población tan grande en un espacio determinado, se atraen a un gran número de furtivos. Estos cazadores y comerciantes ilegales no tienen que ir buscando a sus presas por grandes espacios naturales Ya saben dónde se encuentran, localizados dentro de un espacio delimitado. Si además, como pasa en Minkebe, el Parque resulta difícil de controlar por parte de las autoridades y éstas cuentan con pocos recursos, la situación es aún más fácil para los cazadores ilegales.

El estudio que ha hecho saltar la noticia, llevado a cabo entre otros por la Sociedad para la Conservación de la Fauna Salvaje (Wildlife Conservation Society) y el Fondo Mundial para la Vida Salvaje (World Wildlife Fund), demuestra que este espacio natural ha perdido casi dos tercios de todos los elefantes de bosque (Loxodonta africana cyclotis) que vivían dentro de sus límites. Gabón cuenta con más de la mitad de los ejemplares de esta especie, cuyos censos dan unos número de 40.000 animales en total.

El problema parte de que el precio del marfil en el mercado negro no ha hecho más que aumentar en los últimos años. El comercio de marfil está fuertemente regulado, pero existe un mercado negro muy desarrollado. Desde África se exportan los colmillos de elefante, que son muy apreciados en el Este de Asia, donde se utilizan tanto para tallas como en medicina tradicional.

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A pesar de tratarse de una mala noticia, algo bueno ha salido de todo esto. El gobierno de Gabón ha decidido llevar a cabo cambios en su legislación para perseguir con mayor dureza el comercio ilegal de marfil. Han aumentado las penas de cárcel para la caza furtiva, y han incluido el agravante de comercio ilegal y asociación ilícita, en los casos en que grandes grupos de cazadores se reúnan para llevar a cabo cacerías. También han aumentado el número de guardas encargados de patrullar el parque, a los que se sumarán miembros de organizaciones internacionales.

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