Los mosquitos no pueden volar entre la niebla, pero si bajo una tormenta

Uno de los principios fundamentales de la Ciencia es que, según se va investigando en algo y se van conociendo mejor los hechos, siempre salen nuevas preguntas. Es decir, que es un trabajo que se va construyendo poco a poco. Recientemente se ha publicado un estudio que demuestra este caso. Un grupo de investigación que demostró que los mosquitos no se veían afectados por la lluvia, han publicado un nuevo estudio, explicando que la niebla sí les afecta.

Este equipo presentó sus resultados sobre el vuelo en condiciones de lluvia hace casi un año. Estudiaron a distintos mosquitos volando bajo la lluvia con una cámara de grabación ultra-rápida, capaz de grabar 4.000 fotogramas por segundo. Con los datos que obtuvieron, pudieron llegar a una conclusión: la lluvia afecta a los mosquitos pero no les impide volar por dos razones.

La primera, que el número de veces que una gota cae sobre cada animal es muy pequeño. Y la segunda, que debido a la estructura del cuerpo de estos insectos la fuerza se disipa de tal manera que no impide el vuelo y los lleva a chocarse contra el suelo.

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Y sin embargo, no son capaces de volar cuando hay niebla. Cuando los científicos se dieron cuenta de este hecho, se quedaron sorprendidos. A fin de cuentas, las gotas que forman la niebla son mucho menores que las de la lluvia. Los mosquitos debían ser capaces de volar en dichas condiciones.

Para encontrar la solución a este hecho, volvieron a realizar grabaciones con la misma cámara ultra-rápida. Y descubrieron que, efectivamente, podían levantar el vuelo. Lo que no podían era mantener la dirección, y que en todos los casos los animales volvían a posarse.

Pero, ¿por qué ocurre esto? Al estudiar con detalle los vídeos, los investigadores encontraron la clave. Los mosquitos utilizan unas estructuras denominadas halterios o balancines para mantener la dirección durante el vuelo y realizar los giros. Estas estructuras provienen del segundo par de alas, que se modifican y toman un tamaño muy pequeño para poder realizar sus funciones.

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Y ahí es donde se encuentra el problema. Los balancines funcionan de una manera muy parecida a los giroscópios, y proporcionan información sobre la posición del animal. Como los balancines son tan pequeños, se ven mucho más afectados por las gotas de niebla. Cuando se produce este fenómeno meteorológico, los mosquitos no son capaces de percibir correctamente su posición. Ante este problema, se posan en tierra y evitan volar.

Tal y como explican los autores del trabajo, las razones por las que un mosquito y un avión no vuelan cuando hay niebla son las mismas: quien debe pilotar no puede percibir correctamente su entorno. En el caso de los humanos es por un problema de visibilidad, y en el de los mosquitos por sus giroscópios, pero en el fondo la razón es la misma.

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