Los monos tienen sentido de la justicia

José de Toledo
Apuntes de Naturaleza

Un asunto que siempre despierta un enorme interés entre los biólogos es el de los comportamientos cooperativos. Desde que existe la biología moderna se ha buscado el orígen de la justicia o la empatía. La pregunta, tal y como se la hacen los científicos es: ¿Están la justicia, la solidaridad o la empatía en nuestro genes? ¿Cuándo aparecen estos sentimientos en la evolución?

No es nada fácil diseñar un experimento que pueda dar una respuesta, completa o parcial, a ninguna de estas preguntas. Lo que sí se puede hacer es un estudio que sirva para comprobar si algún otro animal presenta este tipo de comportamientos, y a partir de ahí sacar conclusiones, y con ellas seguir diseñando experimentos. Ir tirando, poco a poco, del hilo.

[Relacionado: ¿Por qué matan los chimpancés?]

Y eso fue lo que hicieron los doctores Sarah Brosnan y Frans de Waal. Al pensar en su experimento, buscaron algún animal que fuese cercano a los humanos, pero no demasiado. Por tanto, eligieron un simio, pero descartaron al chimpancé. El siguiente candidato era el mono capuchino, pariente evolutivo muy cercano a nuestra especie, que es muy fácil de entrenar y está presente en muchos zoológicos.

El siguiente paso era pensar en la injusticia que se iba a cometer. Ahí la decisión fue fácil: si dos individuos realizan el mismo trabajo, pero cada uno recibe una recompensa distinta cualquier ser humano puede entender que hay una injusticia. Pero ¿podrá entenderlo un mono?

Antes de empezar la prueba, había que entrenar a los monos. Tenían que poder hacer una tarea sencilla y recibir un premio por ella: se ponía una piedra dentro de su jaula, y cuando se la entregaban al investigador, éste les daba un trozo de comida. Una rodaja de pepino, en concreto. Lo siguiente, poner dos jaulas una al lado de la otra, de tal manera que ambos individuos pudiesen verse. En una primera fase ambos recibían el mismo premio, la rodaja de pepino. De esta manera se podía comprobar cómo se comportaban cuando el trato recibido era el mismo, en una situación justa, y compararlo con la segunda fase. En esta, el premio no era igual. Uno de los monos recibía una rodaja de pepino al entregar la piedra, y el otro una uva. Evidentemente, la fruta era un premio que los capuchinos apreciaban más.

[Relacionado: Los chimpancés también tienen policías o jueces]

Los resultados demostraron que estos simios mostraban un sentido de la justicia. Si los dos individuos recibían el mismo premio, llevaban a cabo la tarea de entregar la piedra en un 95% de las ocasiones. Pero si el premio era desigual, el que recibía un premio menor sólo lo hacía un 60% de las veces. Y si el que recibía las uvas no tenía que hacer nada, el otro entregaba la piedra aún menos veces.

Esto demuestra que el que es peor tratado se enfada y reacciona, pero ¿qué pasa con el otro? Los investigadores aún no han publicado estos resultados, pero el doctor de Waal explica en una de sus charlas que él también deja de hacerlo. Incluso llega a rechazar el premio, lo que demuestra que es capaz de entender la molestia de su compañero. Es decir, el capaz de demostrar empatía.

Con este experimento no se demuestra que la sensación de justicia esté fijada en los genes. Ni siquiera que se pueda hablar de una capacidad para la empatía presente en el ADN. Lo que sí queda claro es que un sentimiento tan humano como el de reaccionar frente a una injusticia, incluso si quien la sufre no somos nosotros sino un miembro de nuestra especie, alguien a quien entendemos como un igual, está presente en otros animales. Esto demuestra que la solidaridad tiene un valor evolutivo.