Los machos también pueden dar a luz

Una de las cosas de las que más nos gusta hablar a los biólogos es de estrategias reproductivas. De cómo los machos de tal especie utilizan un subterfugio para engañar a la hembra para conseguir aparearse, de cómo las hembras no se dejan engañar utilizando a su vez otro truco...o viceversa, claro, que no son siempre unos y otros los que cumplen el mismo papel. Pero, ¿no hay ningún caso en el que no se juegue al engaño? ¿No hay ningún ser vivo que trate la reproducción como algo más o menos cooperativo, o al menos compartan cargas? Sí lo hay: el caso de los caballitos de mar.

Los caballitos de mar son peces del género Hippocampus. Como todos los animales de este grupo, se reproducen por huevos. En este caso en concreto, como pasa en otros peces, los huevos se desarrollan de manera interna, y los alevines salen de su progenitor vivos, después de haber eclosionado el huevo. A esto se le conoce como ovoviviparismo.

[Te puede interesar: Solo puede quedar uno: los "trucos sucios" de la hormiga macho]

Lo curioso de este género es que son los machos los que dan a luz. Son ellos, y no ellas, quienes se encargan de gestar los huevos en su interior y pasar por el parto. Esta estrategia tiene una explicación relativamente sencilla. Todo se basa en el concepto de inversión energética, la cantidad de alimento que hace falta para cada una de las crías. Como los óvulos son mucho más grandes y contienen más energía, la inversión de las hembras es mucho mayor.

Y para compensar esto, los machos de Hippocampus se encargan de la gestación. En algunas especies de manera completa, y en otras solo de la última parte. A esto hay que sumarle que el momento del parto es muy peligroso para cualquier animal, ya que mientras dura el proceso no es posible escapar del ataque de un depredador.

Algunos autores incluso han propuesto cambiar la designación de los sexos. Es decir, llamar hembra al que da a luz, aunque no forme óvulos. De momento, esta idea no ha cundido entre los especialistas.

También resulta muy interesante la forma en la que eligen pareja. La danza de cortejo dura varios días, y el apareamiento alrededor de las últimas ocho horas. Durante todo este tiempo, los dos individuos van sincronizando sus movimientos, y si detectan que no son capaces de hacerlo, abandonan el cortejo. Es decir, que buscan a alguien que pueda "seguirles el ritmo", alguien que sea compatible.

[Te puede interesar: La araña que corta su pene durante el coito]

Es el macho el que inicia el ritual. Eligen a las hembras más grandes, ya que estas son capaces de producir más huevos, se sitúan frente a ellas y comienzan la danza. Para demostrar su valía, además de los movimientos sincronizados, hinchan la zona del abdomen que recogerá los huevos para demostrar el tamaño que puede llegar a tener. Cuando ambos se han decidido, la hembra deposita los huevos y el macho los fecunda, y tras ello uno de los dos los recoge y comienza la gestación.

Normalmente, estas parejas duran toda la temporada reproductiva, durante la que pueden tener lugar dos o tres puestas-parto. Un gran número de especies forman incluso parejas mucho más estables, que pueden llegar a durar toda la vida.