Los contaminantes cambian el canto de los pájaros

Cuando las personas preocupadas por la naturaleza pensamos en contaminantes, en seguida nos vienen a la cabeza efectos devastadores. Por una parte acortan mucho la vida de muchas especies, incluso llegando a matarlas directamente. También producen malformaciones, cambios de sexo y todo un conjunto de impactos muy claros y visibles. Pero también cambios menos obvios, más sutiles, que sin embargo tienen un efecto muy claro.

En un artículo reciente se expone un caso de efectos sutiles. La exposición a un contaminante muy peligroso está haciendo que el canto de algunas especies de aves cambie. Puede parecer algo anecdótico y sin mucha importancia. Pero para estas especies, el canto es su manera principal de comunicarse, y sobre todo de encontrar pareja. El impacto a largo plazo puede ser muy importante.

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Las dos especies que se han estudiado son el carbonero cabezinegro (Poecile atricapillus) y el gorrión melódico (Melospiza melodia). En concreto las poblaciones que viven en torno al río Hudson, uno de los cursos de agua más contaminados de los Estados Unidos. En torno a este río han existido numerosas industrias relacionadas con la electrónica, y muchos de los compuestos tóxicos que se utilizaban siguen presentes en los sedimentos.

Uno de los que más preocupan son los PCBs, o bifenilos policlorados. Estas sustancias tienen dos características que los convierten en un serio problema a largo plazo. Son difícilmente biodegradables, de tal manera que permanecen en los ecosistemas durante mucho tiempo. A esto hay que sumarle que son bioacumulables: los organismos no son capaces de deshacerse de ellos, y los acumulan en los tejidos. Y cuando un depredador se alimenta de un animal contaminado, recoge todos los PCBs que la presa ha ido acumulando.

En el caso de las dos especies de pájaros, la forma de adquirirlos es a través de las larvas de insectos. Los padres alimentan a sus crías con larvas que sacan del río contaminado, proporcionándoles el veneno.

Cuando las aves ingieren los PCBs su trino cambia. Y lo hace de dos formas: cambia el tono del trino – la “nota” en la que cantan – y la melodía que cantan. Por culpa de ello, tienen problemas para comunicarse con otros miembros de su especie y para encontrar pareja. Especialmente porque no se crea un nuevo trino, distintivo de los “contaminados”. Los cambios, por lo que parece, son al azar, en cada caso ligeramente distintos.

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Lo que aún queda por saber es la razón biológica de fondo para este cambio. Podría parecer lógico pensar que, como los PCBs provocan malformaciones, la razón del cambio está ahí. Pero como el canto no cambia igual en todos los animales, ni siquiera en los que tienen los mismos niveles de tóxicos en el organismo, no parece ser esta la respuesta.

¿Puede tratarse de una cuestión adaptativa? No parece muy razonable que cambien el canto para avisar de que están contaminados. Una cuestión así se procuraría mantener escondida. Salvo que sirviese a un propósito. En biología evolutiva existe la “teoría del hándicap”.

Con esto nos referimos a que muchas veces los animales demuestran que tienen un factor en contra, pero que han conseguido sobrevivir a pesar de él, lo que les hace más interesantes como pareja reproductiva. Y esta podría ser una explicación, que se podría demostrar si los individuos contaminados tuviesen más fácil encontrar pareja.

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