Logran cultivar células nerviosas humanas en ratones

José de Toledo

El objetivo principal sobre el que trabajan los neurólogos es alcanzar la capacidad de recuperar el tejido nervioso. Es decir, el fin último de esta rama de la ciencia es conseguir regenerar las neuronas y otras células afines, lo que permitiría atajar toda una serie de enfermedades muy importantes. Con la publicación de un estudio reciente, están un paso más cerca de hacerlo.

El resultado del experimento llevado a cabo por un equipo de investigación de la Universidad de California – San Francisco es alentador. Han logrado cultivar células nerviosas humanas integrándolas en el cerebro de un ratón. Esto supone un primer paso para exportar la técnica – y las células nerviosas - a humanos.

Gracias a esta metodología, se podrían curar enfermedades como el Parkinson, la degeneración neuronal o el Alzheimer. Y también se podrían paliar las dolencias relacionadas con traumas en la espina dorsal, como los dolores crónicos o los espasmos.

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Los científicos han sido capaces de criar un tipo de células que resultan imprescindibles para regular cómo funciona el sistema nervioso. Cuando existe una enfermedad como las comentadas más arriba, o la espina dorsal está afectada, los circuitos nerviosos trabajan más de la cuenta. Se produce más transmisión nerviosa de la necesaria, y esto se traduce en múltiples problemas.

Hay un tipo de células, denominadas MGE, que funcionan como un mecanismo de control. Cuando una ruta neuronal produce más estímulos de los necesarios – es decir, sobre-trabaja – las MGE reducen su actividad hasta niveles normales.

El problema está en que este tipo de células, como otras muchas del sistema nervioso, no se regeneran o lo hacen a ritmos muy inferiores al necesario. Se han probado distintos métodos para promover su crecimiento, pero hasta ahora pocos habían tenido éxito.

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El enfoque de los investigadores para este estudio ha sido distinto. Lo primero que han hecho ha sido centrarse en estirpes de ratones de laboratorio que no rechazasen tejidos humanos, para usarlos como cultivo.

En la parte del cerebro que aloja normalmente a las MGE han implantado un tipo de células madre de humanos conocidas como células totipotentes. Como su nombre indica, estas células pueden desarrollarse hasta convertirse en cualquier tipo celular. Para conseguirlas, emplearon cordones umbilicales donados y células de la piel, donde también se encuentran.

Las células totipotentes no sólo crecieron hasta diferenciarse en MGE dentro del cerebro de los roedores. También comenzaron a establecer una red de conexiones que son necesarias para su funcionamiento, demostrando que el tratamiento puede ser viable.

Como siempre en estos casos, el equipo de investigación ya tiene previstos los nuevos pasos a dar, para poder aplicar estas técnicas en humanos. Por una parte están trabajando en formas para acelerar el “reloj intrínseco” de las células, lo que significa acelerar el crecimiento para que sus efectos se noten antes. Y por otra parte, aún más compleja, en la forma de realizar este tipo de tratamientos en humanos sin que surjan rechazos u otro tipo de problemas.