Lobos marinos acosan y violan a pingüinos

Apuntes de Naturaleza
ASTONISHING footage reveals an enormous seal forcing itself onto a king penguin. Four separate observations were made of individual Antarctic fur seals sexually assaulting adult king penguins as they tried to resist. The rare video was captured on Marion Island, in the sub-Antarctic Indian Ocean. Videographer / Director: Great Stock, Producer: Rebecca Lewis. Editor: Ian Phillips / Kyle Waters.

Los comportamientos fuera de lo normal en los animales siempre llaman la atención. Y un caso como el de un lobo marino antártico (Arctophoca gazella) acosando y violando a un pingüino rey (Aptenodytes patagonicus) puede definirse como “fuera de lo normal”, como poco.

Pero si no se trata de un caso aislado, sino de una situación que se repite, pasa a merecer un estudio serio y riguroso. ¿Qué es lo que está ocurriendo en la Antártida para que se dé una situación así? En un artículo reciente se explican tanto los casos, como las posibles causas.

Empezando por los hechos, la situación es la siguiente. En 2006 se observó por primera vez una violación – porque, realmente, no existe otro término – por parte de un lobo marino a un pingüino. El mamífero acosó y montó al ave durante al menos cinco minutos, durante “ataques” intermitentes.

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Y aunque sorprendió a los científicos, se quedó en una anécdota. Hasta que pudieron detectar al menos otros tres casos similares. En todos ellos el lobo marino acosa al pingüino – macho o hembra – durante una cantidad de tiempo sorprendente.

Uno de los casos fue aún más extremo. Después de tratar de copular con el ave – o conseguirlo, los científicos no han podido comprobarlo – el mamífero mata y se come al pingüino.

Había que buscar una explicación. Pero claro, el caso no era sencillo. Lo primero que pensaron, y que descartaron inmediatamente, fue que el lobo marino se confundiese. Que tomase al pingüino por una hembra. Si hubiese ocurrido sólo una vez, podría ser.

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Pero al sumarse los casos, había que buscar otra explicación. Y las hipótesis que se manejan son tres, esencialmente. Una, que todo comenzase como un juego que se les fue de las manos. Entendiendo juego por un ejercicio de caza, evidentemente.

Esta idea parece poco probable, al menos por ella misma. Tendría que haber un factor más. Por ejemplo, que los pingüinos sean una presa demasiado fácil, y que los lobos marinos “se emocionen” más de la cuenta durante la caza. Y una cosa lleva a otra...

En todos los casos, se trata de machos que todavía no han madurado. No son capaces de proteger un harén, y por lo tanto de copular con su propia especie. Tal vez la explicación esté en liberar tensión sexual – todos los episodios ocurrieron durante la época de celo.

O puede que los lobos marinos simplemente estén entrenando para cuando puedan aparearse con hembras de su especie. Convirtiendo a los pingüinos en sus juguetes sexuales.

Aún no se puede dar una explicación convincente. Pero van a existir más oportunidades. O eso es lo que temen los científicos. Los lobos marinos son conocidos por su capacidad para aprender comportamientos, copiando lo que ven en sus compañeros. Y estos actos se han realizado a la vista de toda la población, con lo que muchos jóvenes habrán tomado nota.