Las viudas negras han encontrado a su rival

José de Toledo

Uno de los animales más temidos del planeta es la viuda negra (Latrodectus hesperus). Y su fama no es inmerecida, ya que se trata de uno de los depredadores más voraces del planeta, cuya picadura puede acabar con un humano adulto. Pero parece que no es tan temible, o que al menos ha encontrado a la horma de su zapato: la viuda marrón (Latrodectus geometricus).

Un equipo de investigadores de la Sociedad Entomológica Americana ha llevado a cabo un trabajo de campo tratando de determinar cuántas viudas negras había en la zona de California, y cuáles eran sus hábitas. Pero en lugar de viudas negras, encontraron muchas más viudas marrones. De hecho, hasta 20 veces más arañas de esta especie.

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Las viudas marrones se descubrieron por primera vez en Florida, en la Costa Este americana, en 1935. Hasta 2003 no se encontró ninguna en la región de California, y ahora están superando en número a las viudas negras, originales de la zona. Esto demuestra un enorme éxito, ya que su expansión ha sido completamente natural.

En realidad las dos arañas son muy parecidas. Pertenecen al mismo género, comparten estrategias de caza y ninguna de las dos presenta el comportamiento que ha hecho tan famosos a estos animales, el canibalismo sexual. Las hembras de estas dos especies no se comen al macho al terminar la cópula, como sí ocurre en otras especies muy cercanas.

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Al ser tan similares, sus hábitats son los mismos. Cuando las dos especies se encuentran en el mismo lugar, comienzan a competir por la comida, por los espacios para montar los nidos, y en general por todos los recursos. A la vista de los datos, esa lucha suele ganarla la viuda marrón. Aún quedan lugares en los que las viudas negras son mayoría, o incluso la única especie, pero cada vez van perdiendo más espacio.

Una de las diferencias que hay entre ambas es en cuanto a toxicidad. Si comparamos el veneno de la especie negra y el de la marrón gota a gota, son prácticamente igual de venenosas. Pero la marrón inyecta mucha menos cantidad de veneno en cada picadura, lo que supone una buena noticia para los humanos. Además, es mucho menos común un ataque de viuda marrón hacia un ser humano que en el caso de la negra.

Otra buena noticia es que las viudas marrones suelen evitar las casas. Aunque no es común, las viudas negras pueden montar sus nidos en casas, normalmente en las cornisas de los tejados. La especie marrón evita las viviendas, siendo más habitual encontrarlas en bloques abandonados o en parques urbanos, sobre todo debajo de tablas o bancos.