Las orcas cazan en casi total oscuridad

José de Toledo

El principal problema que tienen que solucionar los depredadores es el de no ser detectados cuando van a cazar. Evitar ser oídos o vistos puede suponer la diferencia entre un ataque con éxito o no. Especialmente en casos como los de las orcas (Urcinus orca), que atacan a presas de gran tamaño y que pueden plantarles cara.

Entonces, ¿cómo lo consiguen? Porque las orcas son animales de enorme tamaño, con lo que lo tienen complicado para esconderse. Tampoco ayuda su forma de comunicarse, ya que vocalizan suficientemente alto como para que se las pueda escuchar a gran distancia. Sobre todo los animales de los que se alimentan, que están especialmente atentos a cualquier pista de su presencia.

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Según explica un equipo de científicos, la solución que han encontrado es muy eficiente. Las poblaciones de orcas de la costa oeste americana se alimentan principalmente de pinnípedos, la familia a la que pertenecen las focas, leones y lobos marinos y las morsas. Todos estos animales realizan llamadas de cortejo, cantos a altos volúmenes que sirven para atraer a posibles parejas.

Así que todo lo que tiene que hacer la orca es escuchar, y guiarse por los sonidos. Al mismo tiempo, debe estar en silencio. Y a poder ser atacar de noche, cuando su color oscuro les ofrece el camuflaje perfecto.

Para comprobar si todos estos factores se daban, los investigadores diseñaron unos pequeños aparatos que se fijan a las orcas y proporcionan una gran cantidad de información. En un único dispositivo unieron un medidor de profundidad, un acelerómetro – similar al que llevan las tabletas informáticas y algunos teléfonos móviles – para conocer la posición del animal, un GPS para determinar la posición geográfica, y por último un hidrófono, un micrófono para grabar bajo el agua. Y lo mejor de todo: llevaban cuatro ventosas que hacían que se pegase a la piel del animal sin dañarlo, y que se liberaban en unas 16 horas.

Los datos que recogieron dan una imagen muy precisa de cómo se comportan estos animales. Cuando se disponen a cazar, las orcas permanecen en completo silencio. El único sonido que detectaron los hidrófonos eran las llamadas de cortejo de las focas. Y estas llamadas les servían perfectamente para localizar a sus presas.

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Básicamente, las orcas permanecen atentas a los sonidos de su alrededor, y cuando detectan a su presa se lanzan al ataque. Lo más interesante de todo es que la mayor parte de los ataques sobre este tipo de presas lo realizan durante la noche, cuando la oscuridad es casi completa. Esto tiene dos implicaciones importantes: les permite esconderse y no ser vistas, pero también les impide usar la vista para ayudarse a cazar.

Gracias a este tipo de estudios, los científicos no sólo tienen una idea más clara de la biología de las orcas. También sirve para conocer con más detalle el impacto que los sónares de los barcos y los sonidos producidos por la actividad humana pueden tener sobre la conservación de esta especie.