Las abejas están “enganchadas” a los pesticidas

Apuntes de Naturaleza
Un abejorro poliniza una margarita en Nochten, al este de Alemania, el 25 de octubre de 2013

Hay ocasiones en las que todo se pone en contra de la protección de una especie. Incluso la propia especie, como está pasando con las abejas. Porque al problema de la desaparición de este insecto – el número de abejas está disminuyendo notablemente, lo que supone un problema medioambiental gravísimo – se suma un factor más: las abejas están enganchadas a los pesticidas que las están matando.

Lo que, hasta cierto punto, es lógico. Estos pesticidas se basan en la utilización de compuestos neonicotinoides. Que son sustancias de la familia de la nicotina, la misma que contiene el tabaco. Y el efecto, a nivel neurológico, es el mismo en abejas, humanos y otros animales. Entre otras cosas, que producen adicción.

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Para demostrar este hecho, los investigadores han diseñado un experimento sencillo, y bastante elegante. Lo que han hecho ha sido ofrecer dos fuentes de alimento a las abejas, y dejarlas que elijan libremente.

Dos alimentos prácticamente iguales, que consisten en agua con azúcar. Pero en uno de los casos, también llevan neonicotinoides. Las abejas pueden detectarlo perfectamente, y por lo tanto la decisión estará entre consumir comida “limpia” o con la sustancia – pesticida y/o droga, según queramos verlo.

El resultado fue muy claro. Las abejas mostraban una preferencia notable por la comida con neonicotinoides. Y de una manera que sólo se puede explicar por un motivo: perciben un “beneficio” mayor al escoger el alimento con el “extra”, igual que ocurriría con un adicto.

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La consecuencia también es sencilla de explicar. Porque lo que hacen las abejas, con este comportamiento, es contaminarse a sí mismas. Eligen el alimento dañino para ellas. Y no sólo eso. También lo llevan a sus colonias y se lo dan tanto a las larvas como a otros miembros de su grupo, haciendo que también se vuelvan adictas.

Toda esta situación complica enormemente la lucha contra la desaparición de las abejas. Porque no sólo se está luchando contra un producto que existe y funciona pero conlleva serios riesgos. También nos enfrentamos con las propias abejas a quienes se quiere conservar.