La personalidad de la tarántula dice si se aparea o se come al macho

José de Toledo

El canibalismo sexual, la estrategia en la que una hembra se come al macho tras la cópula, es muy habitual en arácnidos. Por ejemplo, en las tarántulas mediterráneas (Lycosa hispanica), en el que la hembra se come al macho después de la cópula para asegurarse nutrientes suficientes para criar a la descendencia. Pero parece que la explicación que siempre se da para este hecho está equivocada.

Porque, según ha demostrado un equipo de investigación, la decisión de comerse al macho no tiene que ver con los nutrientes De hecho, ni siquiera tiene por qué ocurrir tras la cópula. En realidad, depende de la personalidad de la araña.

¿Cómo han llegado los científicos a esta conclusión? Empezaron por determinar la personalidad de las hembras. Para ello, comprobaron su agresividad. Es decir, su comportamiento a la hora de atacar a las presas. Algunas hembras son más dóciles, atacando a menos presas y por tanto engordando menos. Mientras que otras no dejan pasar ninguna oportunidad.

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Una vez que ya sabían cuál era el comportamiento de las hembras, permitieron que copulasen con los machos. Y los juntaron de manera aleatoria. Todas las hembras, tanto si eran más dóciles como si estaban en el grupo de las agresivas, tenían la misma probabilidad de cruzarse con machos más grandes y sanos – y por lo tanto mejor considerados – o con machos menos interesantes.

La idea detrás del experimento era sencilla. Las hembras más agresivas con las presas están mejor alimentadas, así que precisan de menos alimento. Serían justo estas las que mostrarían menos interés por comerse a los machos. A fin de cuentas, no es que lo necesiten para sobrevivir, producir huevos o criar a su descendencia.

Pero los resultados fueron justo al contrario de lo esperado. Las hembras más agresivas eran precisamente las que más habitualmente mostraban canibalismo sexual. Incluso, en muchas ocasiones, antes de que los machos tuviesen oportunidad de copular con ellas.

Esto cambia bastante la forma de entender este comportamiento. Parece que, al menos en estas tarántulas, el canibalismo está decidido por la personalidad de la araña.


Copular (y morir) o salir corriendo.

Pero, ¿qué pasa por la cabeza del macho en estas situaciones? Esta es la pregunta que otro grupo de investigación se ha hecho, con otra especie de araña. ¿Toman los machos de una especie de viuda negra – en concreto Latrodectus hesperus – alguna medida para evitar ser comidos por su pareja?

Porque si vas a morir por tu descendencia, más te vale asegurarte que estás tomando la decisión correcta. En concreto, si estás escogiendo bien a tu pareja.

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En esta especie, el canibalismo sexual no es tan común como en otras especies. Pero se dan casos, y por eso resulta más interesante. Algún mecanismo habrá para que ambas partes del “trato” decidan si merece o no la pena.

Y este artículo lo explica muy claramente, al menos desde el punto de vista de los machos. Cuando unos y otras se encuentran, los machos determinan si la hembra está bien alimentada – por su tamaño, el aspecto general del cuerpo, etc. - y si ya ha copulado o no, lo que pueden hacer por distintas feromonas que segregan las hembras.

Una vez que tienen estos “datos”, los machos toman su decisión. Y sólo si la hembra está bien alimentada y es virgen permiten que la cópula acabe en festín por parte de ella. Así se aseguran que su pareja es capaz de producir huevos, y que la descendencia será suya.