La nueva estrategia contra la Diabetes: transplantes de otros animales

El objetivo principal de la biomedicina es aportar soluciones para las enfermedades crónicas. Es decir, curar aquellas dolencias que acompañan a los pacientes durante el resto de sus vidas. Un ejemplo en esta dirección lo podemos encontrar en un estudio reciente. En él, un equipo de investigación explica cómo han conseguido curar la diabetes utilizando células de una especie distinta la que pertenece el paciente, una técnica que se conoce como xenotransplante.

La diabetes es una enfermedad que afecta al control de la glucemia, los niveles de azúcar en sangre. Si la cantidad de azúcar disponible en el organismo es muy baja o muy alta, se producen numerosos problemas. Además, existen dos tipos principales: la tipo I, también llamada juvenil - aunque también se da en adultos; y la tipo II.

La más problemática es la tipo I, en la que el paciente no es capaz de producir insulina, que es la hormona que se encarga de medir y regular el azúcar en sangre. Los pacientes que sufren de esta enfermedad están obligados a controlar la cantidad de azúcar que toman, cuánta tienen en sangre e inyectarse insulina artificial cuando hace falta.

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Lo complicado del asunto es que inyectarse insulina no siempre resuelve todos los problemas. Por una parte, los métodos que existen para medir el azúcar no son tan rigurosos como sería deseable. Y por otra, es muy difícil – por no decir imposible – medir con exactitud cuánta insulina hay que inyectarse.

Así que la mejor solución pasa por un transplante. Cuando existe un donante, se cogen de su páncreas unos tejidos llamados islotes de Langerhans, que es la parte en la se encuentran las células que producen las hormonas que regulan la cantidad de azúcar disponible. Si el transplante no se realiza en el momento adecuado, pueden darse muchas complicaciones: ceguera, fallos cardiacos o problemas circulatorios.

Por desgracia, la cantidad de islotes pancreáticos disponibles para transplante es muy bajo. La solución que se pensó pasaba por utilizar tejidos de otros animales que fuesen más o menos compatibles. En el caso de los humanos, los donantes podrían ser cerdos. Pero antes de empezar a realizar transplantes entre distintas especies había que resolver el problema del rechazo. Cuando un individuo recibe un órgano que no es suyo, el sistema inmune lo detecta como algo peligroso y lucha contra él. Mucho más si proviene de una especie distinta.

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Evidentemente, los primeros pasos que se han dado no se han realizado con humanos. El caso del estudio de la Universidad de Northwestern utiliza células de rata transplantados a ratones. Pero dado el éxito, se espera que no tarde mucho en poder intentarse en humanos.

Porque, en realidad, los resultados del experimento han sido mucho mejores de lo esperado. Lo que han hecho los científicos ha sido engañar al sistema inmune de los ratones para que no entienda que las células de rata son distintas de las suyas. De esta manera han conseguido no sólo que no se rechace el tejido externo, sino que no haga falta utilizar inmunosupresores. Estos medicamentos se emplean para evitar que las defensas de los transplantados ataquen el órgano nuevo, pero al hacerlo dejan a los individuos más expuestos a todo tipo de enfermedades.

El siguiente paso, el de seguir mejorando la técnica para poder usarla en humanos, ya está en marcha. Aún tardará algún tiempo en poder emplearse, pero los estudios dan muchas esperanzas a los enfermos de diabetes.

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