La loba más famosa de Yellowstone muere abatida por cazadores

Apuntes de Naturaleza

Algunos animales se convierten en símbolos para la conservación de la naturaleza. Generalmente se trata de casos llamativos, que ayudan a sacar a la luz algún problema para la protección de una determinada especie. Este es el caso de una loba muy famosa de la manada del Cañón Lamar, en las Montañas Rocosas estadounidenses. En pleno debate sobre la categoría de protección de su especie, ha sido cazada de manera legal fuera de los límites del Parque Nacional de Yellowstone.

Para los investigadores esta loba se conocía como 832F, el código que tenía asignado a su collar de radioseguimiento. Para los conservacionistas y amantes de la naturaleza se llamaba '06, por el año en el que nació. Se trataba de una hembra alfa, jefa de su manada y madre de varios lobeznos, que despertaba mucho cariño entre los naturalistas.

Su caso ha ganado notoriedad por el debate que existe actualmente en torno a la caza de lobos en el Parque Nacional de Yellowstone y los estados que lo rodean.

[Te puede interesar: Encontrado un oso negro en el Gran Cañón]

En 1973 el lobo gris del norte (Canis lupus irremotus) entró en la lista de especies amenazadas de los Estados Unidos. A partir de ese momento todo lo relacionado con sus poblaciones y protección de su hábitat pasó a depender del gobierno federal. La primera medida que se tomó fue prohibir su caza. En la década de los noventa se realizó un gran esfuerzo para su reintroducción. Se consiguió que la población pasase de unos pocos cientos de animales a los 1.774 que se estima actualmente.

Con el aumento de población llegaron los problemas. Las manadas de lobos comenzaron a realizar ataques al ganado, y son responsables del declive de las poblaciones de Uapitís (Cervus canadiensis), un tipo de ciervo local.

Estos dos factores unidos, el aumento de población y los problemas para las poblaciones locales tanto animales como humanas, llevaron a los estados de Wyoming, Idaho y Montana a pedir que se volviese a permitir la caza de lobos en la zona. El caso llegó al Tribunal Supremo, que dio la razón a los estados y les concedió la gestión de las poblaciones, salvo las de aquellos que se encontrasen dentro del Parque Nacional.

Los tres estados recuperaron las leyes sobre caza de lobos anteriores a 1973. En el caso de Wyoming, donde murió esta loba, se puede cazar cualquier lobo que se encuentre a la vista, en cualquier momento del año.

[Te puede interesar: Una nueva propuesta para la conservación va ganando fuerza]

Algo con lo que no habían contado los gestores es que los animales no suelen respetar los límites que ponemos los seres humanos. Y aunque muchos de los lobos del Parque de Yellowstone permanecen dentro de los límites del espacio protegido, otros tienen parte de su territorio fuera. De los 88 lobos que vivían en Yellowstone a principios de este año ocho han sido abatidos, entre ellos la loba que ha hecho saltar las alarmas.

El debate ahora se centra en cómo regular la caza. Según el Departamento de Pesca y Fauna Salvaje, los encargados hasta 2011 de gestionar la población de lobos, la caza no supone una amenaza para la conservación de la especie. Si se mantiene la regulación y existe cooperación entre las administraciones, los lobos no tienen por qué sufrir ningún problema.

La respuesta de los conservacionistas ha sido clara. Según ellos el problema no es la caza, efectivamente. Es cómo está regulada. No tiene ningún sentido proteger a un animal en Yellowstone y que, en cuanto salga dos metros de los límites pueda ser disparado de manera legal. También critican que pueda ser abatido cualquiera de estos animales solo con ser visto, sin límite ni durante el año ni en la cantidad de ellos que puedan ser cazados. Proponen que se establezcan cuotas de caza, que limite tanto la época del año en la que se puede cazar como el número y características de los animales que se permita abatir.