La arriesgada propuesta de un genético: traer de vuelta a los neandertales

Apuntes de Naturaleza

En ocasiones, cuando se buscan noticias sobre Biología, nos encontramos con algunas que parecen sacadas de argumentos de películas de ciencia ficción. El último caso, la pretensión de un investigador de la Universidad de Harvard de criar a un neandertal, utilizando para ello un vientre de alquiler de una voluntaria.

A pesar de que pueda parecer una noticia falsa, es completamente real. El doctor George Church, un experto en genética humana y uno de los promotores del Proyecto Genoma Humano, plantea la posibilidad de a un neandertal. El proceso que pretende seguir, tal y como ha detallado, es el siguiente: extraer muestras de ADN de huesos de esta especie que aún no hayan fosilizado completamente, introducir dicho genoma en células madre, implantar estas células madre en un embrión en laboratorio, y posteriormente utilizar a una voluntaria para gestar el embrión.

Evidentemente, al tratarse de una eminencia en su campo resulta difícil discutir sobre la viabilidad o no del proceso. Aun así, surgen multitud de dudas. Por ejemplo, ¿se pueden conseguir muestras de ADN en buen estado, y que ofrezcan un genoma completo, para sustituirlo por el de las células madre? ¿Cómo pretende conseguir que, una vez estén las células en el embrión, estas suplanten por completo las originales? ¿El cuerpo de la madre no rechazará un feto que no es, estrictamente hablando, humano?

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Y aunque todas estas dudas son importantes, quizá quedan eclipasadas por otros dos debates más importantes. El primero tiene que ver con la bioética. Dejando al margen la legalidad o ilegalidad de todo el proceso, ¿es adecuado jugar con estas cosas? Porque, por una parte, se están poniendo en marcha toda una serie de técnicas que permitirían la selección genética de individuos. El proceso que pretende llevar a cabo el dr. Church pondría a punto las herramientas necesarias para realizar este proceso en humanos.

Se trata, pues, de una cuestión de “pendiente resbaladiza”: una vez que se tenga la técnica, en principio pensada para un determinado experimento, esta estaría disponible para utilizarla para lo que se quiera. Solo habría que esperar al momento oportuno para ponerlo en marcha en humanos. Y esto llevaría a multitud de problemas, entre otros una pérdida de diversidad genética que puede acarrear peligros hasta ahora inimaginables.

El segundo es el de la propia validez de la idea en sí. Si hacemos caso a las declaraciones del dr. Church para el semanario alemán Der Spiegel, la idea detrás de traer de vuelta a los neandertales sería su utilidad en momentos de grave crisis. Y expone dos de ellas: una grave epidemia o la colonización de otro planeta. Según su argumentación, los neandertales podrían ser más inteligentes que los humanos actuales, y es seguro que ofrecerían alternativas novedosas a la hora de resolver problemas (“thinking out of the box” en su expresión inglesa) que resultarían muy ventajosas.

Pero, para que esto fuese posible, los neo-neandertales tendrían que generar su propia cultura. Si fuesen criados por ser humanos modernos, tendrían la cultura en la que hubiese crecido y por tanto perderían su capacidad de ofrecer alternativas novedosas. Así que resultaría necesario criar no solo a un individuo, sino a una población completa. De hecho, el propio dr. Church reconoce que habría que criar una “cohorte de neo-neandertales” – en sus propias palabras – para que todo este proceso pudiese tener validez.

Hasta aquí, todos podríamos estar de acuerdo. Salvo por un pequeño detalle, que en gran parte delata al dr. Church. Según sus declaraciones, al criarse una población de neo-neandertales, estos tendrían una cultura propia debido a su diferente genoma. A esto, en biología, se le conoce como determinismo genético, y se trata de la idea de que una serie de características, entre las que se encuentran muchos comportamientos, gran parte de la cultura y otras cuestiones no biológicas, están codificadas en los genes.

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El problema es que, a fecha de hoy, esta hipótesis no ha podido ser demostrada. Existen algunos argumentos a su favor, y por ello no ha sido completamente descartada. Pero también se pueden encontrar multitud de hechos en contra. Por tanto, un genoma distinto no asegura que se vaya a dar una cultura distinta. Y mucho menos aún si pensamos que los neandertales, según la consideración más reciente, es una subespecie (Homo sapiens neanderthalensis) muy cercana a la de los humanos modernos (Homo sapiens sapiens).

De momento, se trata simplemente de una idea. Que parece ser técnicamente posible, pero que tanto biológicamente – en un sentido amplio – como bioéticamente suscita muchas dudas y debates.