Cómo un joven de 20 años va a cambiar el mundo limpiando toda la basura de los océanos

J Toledo
Imagen a&amp;eacute;rea del dispositivo creado para limpiar de pl&amp;aacute;sticos los oc&amp;eacute;anos.<br />Cr&amp;eacute;dito: <a href=http://www.theoceancleanup.com/ target=_blank>The Ocean CleanUp Team</a>
Imagen aérea del dispositivo creado para limpiar de plásticos los océanos.
Crédito: The Ocean CleanUp Team

Que hemos convertido los océanos en vertederos no es ninguna noticia nueva. El ser humano lo lleva haciendo desde el principio de los tiempos. Pero en tiempos más recientes, el incremento en el uso de plásticos ha hecho que el problema sea mucho mayor.

El próximo verano, un joven de 20 años pondrá en marcha un proyecto que pretende acabar con esta situación. Boyan Slat, que así se llama el CEO de “The Ocean CleanUp”, ha creado un nuevo sistema, que es barato y eficiente, para terminar definitivamente con la basura en nuestros mares.

O si no acabar, al menos paliar. La idea es limpiar los mares del planeta de la enorme cantidad de plástico que se acumula en ellos, flotando sobre sus aguas. No sólo porque queden feo, si no por el impacto ambiental que estas sustancias tienen.

Como todo buen proyecto, tiene un objetivo muy grande, tal vez incluso irrealizable: sacar del mar la mitad de la Gran Isla de Basura, que se encuentra entre Hawaii y Japón. Bastaría con recuperar esa cantidad para que la estructura perdiese integridad.

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Es decir, si sacas la mitad, la otra mitad se “rompería” sola y se podría recoger de manera más sencilla y barata. Acabarías con el problema.

Que aquí está otra de las ventajas del método que han desarrollado. Han creado un sistema flotante que recoge los restos de plástico flotantes de manera pasiva. Es decir, simplemente flotando y moviéndose con las mareas, el “recogedor” que han creado atrapa los restos de plásticos – botellas, juguetes, bolsas de la compra, y un largo etcétera – que flotan en el mar.

El sistema, obviamente, no está exento de problemas. El principal, que no sólo recoge el plástico. Hay un sinfín de formas de vida que quedarían atrapadas. La fauna que vive flotando en las primeras capas de agua se denomina plankton, y muchos de estos organismos no podrían escapar.

Pero también es cierto que no pueden vivir si hay demasiado plástico, así que la pérdida no es tan grande. Y cuentan con una alta capacidad de recuperación.

El segundo problema es qué hacer con tanto plástico. El primer “recogedor” tiene como punto de llegada las costas de la isla de Tsushima, entre Japón y Corea del Sur. Allí pretenden usarlo como fuente energética. Esto supone problemas de otro tipo, como la contaminación ambiental. Pero hasta que llegue queda tiempo para pensárselo mejor.

En realidad, y a pesar de las pequeñas objeciones que se puedan tener, el proyecto es encomiable. Por solucionar una problemática ambiental importante, pero también por la manera tan imaginativa con la que lo hace. Sólo nos queda desearles suerte. Y que lo amplíen a más lugares del planeta.

Me enteré leyendo aquí, gracias al chivatazo de César Finca