La invasión del pez conejo amenaza a todo el Mediterráneo

Apuntes de Naturaleza
Ejemplar de una de las especies de pez conejo invasor en el Mediterráneo, Siganus luridus. Por Roberto Pillon, via Wikimedia Commons

Cada vez la gente es más consciente del peligro que suponen las especies invasoras para nuestros ecosistemas. Y es que la aparición de estos nuevos inquilinos no deseados se produce demasiado a menudo. El último caso en nuestro entorno, el pez conejo (Siganus sp.) que ya ha invadido la parte oriental del mar Mediterráneo, y amenaza con expandirse por todas las zonas de costa.

Con las especies exóticas es importante conocer quiénes son, cómo han llegado y qué impacto tienen. Porque sin estos datos no se pueden establecer estrategias para erradicarlas, o al menos para limitar el daño que pueden ocasionar en nuestros ecosistemas.

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Respecto al quién y el cómo, en este caso se conoce bastante bien la respuesta. No se trata de una única especie, sino que son dos. En concreto Siganus rivulatus y Siganus luridus. En ambos casos, estas especies han llegado al Mediterráneo desde el mar Rojo, a través del Canal de Suez.

Se trata de animales de aguas templadas o cálidas, y eso es lo que ha frenado hasta el momento su expansión. De hecho llevan en su nuevo hábitat desde 1956 – la última en llegar – pero hasta ahora sólo podían encontrarse en las costas de Turquía y Grecia.

Pero como las aguas se han ido calentando, estos peces han podido extenderse hacia el occidente. Hoy en día son habituales en Croacia, y llegan incluso al sur de Francia.

En el artículo recién publicado, se explica con bastante detalle su impacto. Resulta que estas especies se alimentan de las praderas de algas de zonas poco profundas. Y se trata de animales voraces, ya que en algunas zonas han llegado a esquilmar la vegetación y han convertido estas zonas en poco más que lugares rocosos.

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Pero, ¿qué pasa? ¿Los peces locales no se alimentan de algas? No sólo eso, sino que también lo hacen al mismo ritmo. La diferencia está en que las especies invasoras no sólo consumen las algas adultas y desarrolladas, también los brotes jóvenes. Cosa que no hacen las especies locales.

Al atacar a las algas que están creciendo, los peces conejo no permiten que las praderas marinas se recuperen. Y ahí es donde llega el verdadero impacto.

De momento no existe ningún plan para erradicar a estos peces invasores, ni una estrategia que limite los daños que provocan. Pero al menos ya se sabe qué daño hacen, que es el primer paso en estos casos.