Gaia, la teoría de un organismo llamado Tierra

José de Toledo
Apuntes de Naturaleza

Una de las ideas más curiosas y controvertidas en biología es la llamada "Hipótesis Gaia". Según propone esta teoría, nuestro planeta se comportaría como un gigantesco "superorganismo". La biosfera, el conjunto de todos los ecosistemas de la Tierra, funcionarían como sistema que se autorregula, en el que cada especie tendría su función como si de una pieza de maquinaria se tratase. De momento, se trata únicamente de una hipótesis, con algunos datos que la respaldan y otros muchos que la ponen en entredicho.

A pesar de lo que puede parecer a primera vista, la Hipótesis Gaia no se trata de una idea loca sacada de la ciencia ficción ni una creencia New Age. Si bien es cierto que no cuenta con el respaldo de la mayoría de la comunidad científica, algunos de sus defensores son investigadores muy reconocidos. Entre ellos hay que destacar a Lynn Margulis, que fue una de las primeras en defender esta idea y que siempre ha estado relacionada con teorías controvertidas.

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Recientemente se ha publicado un artículo que sirve para apoyar esta teoría. Uno de los grandes problemas de Gaia era el ciclo del sulfuro. Este compuesto está implicado en muchos procesos biológicos y en otros de regulación del clima. En ambos casos suponía un problema para la teoría del superorganismo.

Pero, ¿por qué suponía un problema? Según Gaia, todos los procesos físicos, químicos y biológicos están relacionados. Nada entra ni nada sale, y en todos los ciclos de nutrientes hay mecanismos para que éstos vuelvan a ser utilizables y no se queden retenidos en una parte del sistema. Y todo ello siguiendo el principio de autorregulación. Es decir, que los ciclos de nutrientes tienen que poder llevar los compuestos allí donde se necesitan, para que se mantenga el equilibrio.

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Sin embargo, el sulfuro se queda secuestrado en los océanos, y resulta complicado que vuelva a los continentes. Por tanto, tenía que existir algún tipo de compuesto, producido por seres vivos, que sirviese para pasar de nuevo el sulfuro de los océanos a tierra firme. Una sustancia que fuese suficientemente estable para pasar por la atmósfera sin degradarse, y desde ella precipitar en los ecosistemas terrestres, volviendo a estar disponibles.

La molécula sospechosa de realizar dicha función es el dimetilsulfito. El artículo publicado en PNAS ha conseguido demostrar que algunos tipos de algas son capaces de generarlo. También aporta una manera en la que se puede trazar esta molécula y comprobar que realmente sirve para devolver sulfuro desde los océanos a los contientes pasando por el aire, y de esta manera cerrar el ciclo.

Este descubrimiento no cierra el debate sobre Gaia. De momento, seguirá siendo tan sólo una hipótesis de trabajo. Pero en contra de lo que mucha gente suponía, poco a poco va consiguiendo resultados que la respaldan.

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