La forma del ojo te dice si un animal es depredador o presa

¿Podemos saber cómo vive un animal por la forma de sus ojos? Según un estudio reciente sí. No tanto por los ojos en sí, como por la forma de la pupila. Y la cosa no podría ser más sencilla: si la pupila es vertical el animal es depredador, y si es horizontal y alargada, se trata de una presa.

El ojo de un gato (Flickr)
El ojo de un gato (Flickr)

En estos casos, lo mejor es pensar en un ejemplo. Uno rápido: un gato. Si nos fijamos en sus ojos, tienen la pupila vertical. Sobre todo a medio día, cuando hay mucha luz. Ahí no son más que una pequeña línea de arriba abajo. El caso contrario serían las ovejas, con una pupila en horizontal, pero que no es redonda. Se parece más a una elipse, más larga en la horizontal.

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La razón está en la manera de sobrevivir. Los gatos necesitan controlar muy bien la cantidad de luz que les entra, para poder medir con mucho cuidado las distancias. Porque si se lanzan a lo loco no van a conseguir cazar. Si no han medido bien pueden advertir a sus presas de su presencia.

En cambio, las ovejas, los caballos y otras presas tienen otras necesidades. Principalmente ver el suelo. Y no sólo porque ahí está su comida. El peligro – los depredadores – también viene de allí, y tienen que poder verlo.

Lo malo es que los depredadores vienen de cualquier lado. No siempre viene de frente. Y además, cuando estos animales huyen, necesitan ver una panorámica del terreno. Más que nada porque un mal movimiento – por ejemplo, torcer hacia una zona donde tengan el paso cerrado – supone no sobrevivir al ataque.

Esto lo consiguen gracias a la forma de la pupila. En el caso de las presas, al ser elípticas, permiten un ángulo de visión más amplio. Son capaces de ver más terreno. Pero a cambio, pierden en nitidez y lo que detectan son manchas. A ellos les basta, pero no a los depredadores. Para tener nitidez, mejor la otra forma de la pupila.

¿Y por qué no una pupila diagonal? La pregunta puede parecer poco interesante, incluso estúpida. Pero es una de las cuestiones que responde el artículo. Bueno, no exactamente. Lo que se explica es por qué no todos los animales depredadores tienen pupilas verticales.

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Porque los leones o tigres no las tienen así. Su forma es redonda, como la de los humanos. Y el motivo es la altura. La estrategia que siguen los animales con pupilas verticales es la de la emboscada. Para un gato funciona muy bien, pero un león no puede esconderse tan bien.

Así que necesita que sus ojos vean bien a la presa, pero también el resto del terreno. No vaya a ser que, persiguiendo a su comida se acabe chocando contra una roca, o metiéndose en un hoyo del suelo.

Aún queda mucho por estudiar en este campo. Porque todo lo que hemos dicho hasta ahora funciona para animales terrestres. Lo que no se sabe muy bien es cómo funciona todo esto en animales voladores o acuáticos.

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