Europa quiere a sus carnívoros

Apuntes de Naturaleza

En Europa queremos a nuestros depredadores. Bueno, tal vez sea mejor la expresión "protegemos". Pero el resultado es el mismo. Comparando la situación actual con la que había hace 100 años, nuestro continente es el único en el que el estado de conservación de estos animales ha mejorado.

Claro, que no en todas partes hay buenas noticias. Hay tirones de orejas para varios países, España entre ellos. Los lobos ibéricos están desapareciendo, los osos no se recuperan, y del lince casi no hablan.

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Pero centrándonos en las buenas noticias, ¿a qué se debe esta mejoría? Hay dos razones fundamentales, algo que ha cambiado a nivel global y una buena estrategia a nivel europeo.

Lo que ha cambiado es la percepción de los depredadores. A principios del siglo XX, a estos animales se les consideraba “alimañas”, poblaciones a las que había que desterrar o extinguir.

Esta visión duró gran parte de la centuria, pero gracias a una mayor educación y a la presión de las organizaciones ambientalistas cambió. Hoy en día sabemos que resultan imprescindibles para el equilibrio ecológico y la salud del medio ambiente.

Y una vez puestos en acción, en Europa hemos sabido hacerlo mejor que en otros lugares. La comparación habitual es con Estados Unidos, donde la problemática es asimilable, aunque con muchas diferencias.

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En el “viejo continente” la estrategia de conservación ha pasado – y sigue pasando, por suerte – por proteger a estas especies en su hábitat natural. Por el contrario, en otros lugares se dedican zonas especiales, refugios naturales, donde estas especies puedan vivir.

¿Por qué una estrategia es mejor que la otra? En realidad no es que sea mejor la nuestra – bueno, en parte sí – si no que en Europa no se podría hacer lo mismo. Nuestro territorio está mucho más densamente poblado, y resultaría imposible dedicar suficiente territorio como para “salvar a las especies en peligro”.

También es cierto que el hecho de que un animal esté protegido independientemente del territorio tiene sus ventajas. Así, cuando los animales salen de las fronteras humanas – artificiales, y que ellos no entienden ni perciben – no están en peligro.

El resumen de este artículo sería realmente sencillo de hacer. En los últimos años se han hecho muy bien las cosas – salvo excepciones – y la idea es seguir por ese camino. Y quienes no lo hacen igual, bien sea en Alaska o dentro del territorio europeo, ya saben dónde deben mirar.