Encuentran una tortuga caimán mordedora en Oregón, y evitan una invasión biológica

Salir a pasar un día tranquilo de pesca al campo y encontrarte con un animal de gran tamaño, agresivo y que responde al nombre de tortuga mordedora caimán no parece la mejor manera de relajarse. Y sin embargo, ha terminado convirtiéndose en una buena noticia, al menos para las autoridades ambientales del estado de Oregón en los Estados Unidos.

Gracias a que un pescador se encontró con este animal pudieron dar con él y evitar que la situación se complicase. Tras recibir el aviso, los agentes del Departamento de Pesca y Fauna Salvaje valoraron las opciones. Por desgracia, al no saber seguro de dónde había salido el animal y sobre todo por los problemas para mantenerla en cautividad – sobre todo por su agresividad – tuvieron que optar por matarla.

El problema es que este animal se encontraba fuera de su hábitat. La idea sobre la que trabajan los agentes ambientales es que se trataba de una mascota que, cuando creció demasiado fue soltada en el río.

La tortuga caimán (Macrochelys temminckii) es la más grande de las que viven en agua dulce. También es una de las más agresivas – la parte de “mordedora” de su nombre común ya da una idea. Cuando está fuera de su hábitat natural, como en este caso, se convierte en un auténtico quebradero de cabeza.

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Dado su tamaño – unos 75 cm. de longitud y 80 kg. de peso de media – es un animal muy voraz. Atacan a peces y anfibios, pero también a patos y otras aves acuáticas. Y la potencia de sus mandíbulas es tan fuerte que pueden llegar a arrancar los dedos de un humano. No suelen enfrentarse a personas, pero puede ocurrir.

A esto hay que añadirle que hacen de vectores de muchas enfermedades. Esto pasa con muchas especies cuando se las cambia de hábitat. En su lugar de origen, estos animales han desarrollado la capacidad de convivir con ciertas enfermedades. Y cuando llegan a un nuevo hábitat las traen consigo. Pero las especies locales no están adaptadas, con lo que acaban sufriendo graves epidemias.

En este caso en concreto no se puede hablar de una especie invasora. En todo caso de una especie alóctona, o más bien un individuo alóctono. Para que un animal se pueda considerar invasor tiene que pasar por varias fases. Primero debe naturalizarse, es decir, debe existir una población estable en el nuevo ecosistema. Y tras esto, debe suponer un peligro para la conservación de las especies locales, que es cuando ya se considera invasora.

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Con la tortuga caimán de Oregón se juntan dos factores muy peligrosos. El primero es el de la venta como mascota de una especie en peligro de extinción. En su hábitat natural, los pantanos del sudeste de Estados Unidos, la tortuga caimán se encuentra en serio peligro. El número de individuos está cayendo, especialmente debido a la contaminación de ríos y pantanos, y a la desecación de humedales para construir.

El segundo factor es el de la suelta de mascotas exóticas. Puede ser comprensible que, aunque ya no se puedan hacer cargo de ella, nadie quiera matar a un animal que ha tenido como mascota. Pero soltarla en la naturaleza, fuera de su hábitat, es un riesgo medioambiental muy serio. En casi todos los países hay asociaciones y organizaciones que se encargarán de la mascota que no podamos cuidar sin provocar un problema para la fauna y la flora – y los ecosistemas – locales.

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