Encuentran un insecto con los genitales al revés: las hembras tienen pene

Si nos preguntan qué diferencia a un macho y una hembra, probablemente muchos respondamos con un simple – y simplista – “los machos tienen pene y las hembras vagina”. Por eso cuando un equipo de investigación descubre cuatro especies de insecto en los que es la hembra la que tiene pene, nos descoloca bastante.

Hablando en términos técnicos, una hembra se diferencia porque genera óvulos. Los gametos que producen las hembras son más grandes, generalmente con mayor contenido de nutrientes, e inmóviles. En cambio, los machos producen muchos gametos de pequeño tamaño y móviles, a los que llamamos espermatozoides.

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Lo más normal es que, si alguien tiene pene – entendido como una estructura que sirve para la cópula y se inserta en el cuerpo del otro participante – sea un macho. Así puede depositar el esperma más cerca de los óvulos. Entonces, ¿para qué le sirve el pene a una hembra?

En el caso de Neotrogla, el género al que pertenecen estas hembras con pene, la respuesta parece estar en la dominación. La cópula en estos insectos es muy larga, realmente muy larga. Entre 40 y 70 horas de duración.

Así que es normal que en muchas ocasiones el macho trate de huir de la cópula. Por cansancio, para evitar un desgaste excesivo y porque proporciona, junto con los espermatozoides, una gran cantidad de líquido seminal con un alto contenido en nutrientes.

El pene de la hembra impide que el macho se escape. El ginesoma, que es el nombre que los científicos le han dado a este pene femenino, está cubierto de espinas. Al inicio de la cópula la hembra introduce el ginesoma en la “vagina” del macho, y clava sus espinas dentro.

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Así el macho queda atrapado, y a la completa disposición de la hembra. Es ella quien decide cuándo se termina la cópula, el momento en el que ha obtenido tantos nutrientes del macho como puede necesitar. Y para eso también parecen servir las espinas del ginesoma: estimulan la producción de fluido seminal en el macho.

Este “intercambio de roles” se debe a que estos insectos viven en ambientes con muy pocos recursos. Los Neotrogla son psocópteros – conocidos como piojos de los libros – que viven en cuevas donde hay muy poco alimento. Por eso resulta tan necesario que el macho contribuya a la nutrición de la descendencia. Quiera o no quiera.

Sólo por tener los genitales cambiados este género ya sería muy interesante. Pero hay un factor más, y es cómo han llegado a este punto. Tanto las adaptaciones evolutivas como los cambios en la selección sexual son cuestiones que habrá que contestar, pero que resultan muy interesantes.

Me enteré leyendo aquí.