Encuentran caracoles de cristal en una cueva española

Apuntes de Naturaleza
Imágenes de la especie Zospeum vasconicum de la Cueva de la Ermita de Sandaili.

Crédito: Adrienne Jochum; CC-BY 4.0

Una cueva profunda donde no entra la luz no parece el sitio más prometedor para encontrar nuevas especies, al menos a priori. Y sin embargo, allí es donde se han encontrado dos organismos desconocidos para la ciencia hasta ahora, en un sistema de cuevas del norte de España. En un artículo reciente se da una descripción de estos animales.

Las cuevas son bastante conocidas, así que habría que preguntarse cómo es posible que nadie hubiese dado antes con estos animales. En ambos casos se trata de caracoles del género Zospeum, un grupo biológico también conocido.

[Te puede interesar: Seres vivos en la cueva más profunda de la Tierra]

El nombre común de estos animales ya nos puede dar una pista. Se los conoce popularmente como “caracoles de cristal”, debido a que su concha es completamente transparente. A fin de cuentas, si vives en una cueva sin luz, no te sirve de nada tener el cuerpo coloreado.

Así que han pasado desapercibidos entre otras cosas por ser transparentes. Pero no sólo eso, también por su pequeño tamaño. De hecho, son los caracoles terrestres más pequeños que se han encontrado hasta el momento. Raramente superan los dos milímetros de longitud, y apenas llegan al milímetro de ancho.

Las dos especies reciben el nombre de Zospeum vasconicum la primera y Zospeum zaldivarae la segunda. Para clasificarlas como especies nuevas – y distintas entre sí – se han empleado tanto descripciones morfológicas como análisis moleculares.

Y esto también es una novedad. Porque lo más común en estos casos es poder recuperar únicamente conchas enteras si se tiene mucha suerte. Más a menudo se trata únicamente de restos del caparazón. Encontrar animales vivos y poder estudiarlos supone todo un reto, una mezcla de manejar muchos conocimientos, tener intuición, y suerte.

[Te puede interesar: Descubren un escarabajo en la cueva más profunda de la Tierra]

En cuanto a otras características, la verdad es que estos animales presentan todas las que se espera de animales de cuevas. Vivir en ausencia de luz no sólo los ha hecho transparentes. También ciegos, ya que el sentido de la vista no les sirve para nada.

El pequeño tamaño también es habitual en animales de cuevas – espeleoorganismos sería el término técnico. Y una tasa metabólica baja. Lo que quiere decir que se mantienen activos durante muy poco tiempo al cabo del día, con movimientos lentos y muy medidos.

Para terminar, habría que comentar dos cuestiones interesantes. La primera, que estos caracoles del norte de España están emparentados con otras especies de cuevas que se encuentran en Croacia, y a grandes profundidades. Cómo han podido llegar de unas cuevas a otras es un misterio.

Y por último, que la naturaleza siempre será capaz de medrar y colonizar cualquier ambiente. Esto no sólo es interesante – aunque no estrictamente novedoso – si no también esperanzador.