Apuntes de Naturaleza

Encontrada una ballena que se creía extinta desde hace 2 millones de años

Crédito de la imagen: Darryl Wilson, University of OtagoEn Biología es muy habitual hablar sobre la extinción de especies. Y siempre lo consideramos como algo que no tiene vuelta de hoja. Cuando una especie se extingue, desaparece por completo de la faz de la Tierra. Pero algunas especies se vuelven a encontrar después de muchos años de considerarlas extintas, como es el caso de la ballena franca enana (Caperea marginata), de la que algunos individuos han sido avistados recientemente.

Hasta ahora, se consideraba que esta especie había desaparecido. Se sabía que había existido ya que se han encontrado fósiles, pero nunca un individuo vivo. Los científicos incluso tenían una fecha para el momento en que esto ocurrió: hace dos millones de años.

[Te puede interesar: Estudiando cetáceos desde el aire]

Sin embargo, un equipo de investigación neozelandés de la Universidad de Otago ha conseguido avistar una pareja de estos animales en las aguas del hemisferio sur.

Lo interesante de esta noticia no es solo que haya reaparecido un animal considerado extinto. El estudio de estos cetáceos permitirá entender mucho mejor cómo evolucionaron y cómo pasaron de las formas ancestrales que dominaron los océanos hace 15 millones de años a las formas actuales. Esto es así porque este animal es un “fósil viviente”.

[Te puede interesar: Identificado el "pegote marino", una misteriosa criatura que intriga a Internet]

Se considera que una especie es un “fósil viviente” cuando presenta características muy basales de su grupo. Es decir, todos aquellos seres vivos que sigan vivos hoy en día pero que se parezcan más a los grupos fósiles que al resto de miembros modernos de sus grupos son considerados como “remanentes” o fósiles vivientes.

Las características concretas que hacen que la ballena franca enana se pueda definir como un animal antiguo están centradas en su hocico curvo. Debido a esto, las mandíbulas están modificadas, así como los dientes o “barbas”. Este hecho hace que se las emparente con el grupo Cetotheriidae, una familia de cetáceos completamente extinta, salvo por esta especie.

El siguiente paso que ya están preparando los científicos consiste en estudiar en profundidad tanto la biología trófica (de qué se alimentan) como el comportamiento social de esta especie. Gracias a ello se tendrá una idea más clara de cómo vivían el resto de animales de su grupo, del que solo se tienen datos por los fósiles.