El tamaño marca la personalidad de las arañas sociales

José de Toledo

Si pensamos en animales que formen grupos sociales, a pocos se nos ocurrirá pensar en arañas. Y sin embargo, hay especies de este grupo que forman colonias con auténticas estructuras sociales: reparto de tareas, ayuda en la cría de la descendencia, y todas las cuestiones relacionadas con la vida en grupo.

Pero claro, a los científicos les siguen sorprendiendo estas especies. Más que nada, porque las arañas en general se muestran muy agresivas hacia otros miembros de su propia especie. ¿Cómo se organiza una colonia de estos animales, una sociedad arácnida?

Por lo menos en una especie, las arañas sociales del Kalahari (Stegodyphus dumicola) de una manera muy interesante: repartiendo las tareas en función de las capacidades de cada individuo. Es decir, no por igual a cada individuo, si no en función de lo que el tamaño y la forma física de cada araña le permite hacer mejor. Pero no sólo eso: dependiendo de cómo sean sus miembros, la colonia tendrá un “comportamiento” distinto.

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Para entender a qué se refieren los investigadores, hace falta explicar cómo es una de estas colonias. Los grupos sociales están formados por cerca de 2.000 miembros, que viven todos ellos en las ramas de arbustos del desierto del Kalahari.

En estas plantas montan sus nidos, uno por cada pareja. En ellos crían a sus hijos. Y entre todas crean una red densa y espesa que emplean para atrapar a sus presas. También realizan “partidas de caza” para buscar alimento que no caiga en la telaraña.

Así que las funciones básicas son cuatro. Por una parte está la de crear la telaraña, mientras otros individuos la mantienen a punto y reparan los daños que pueda sufrir. Cuando una presa caen en ella, otras arañas se encargarán de entablar combate. Y por último tenemos a las que buscan comida fuera de la red.

El reparto de tareas es bastante lógico. Los individuos de menor tamaño se encargan de la red, unos de crearla y otros de mantenerla. Los de mayor tamaño son los responsables de las partidas de caza, y los que están en mejor forma – que coincide con los más agresivos – son los que se encaran con los animales atrapados en la telaraña.

¿Y las diferencias entre colonias en qué se basan? Pues en la diversidad de tamaños y niveles de agresividad de sus miembros. Los grupos sociales en los que sus miembros son más distintos son más propensos a crear redes más grandes y resistentes. En cambio, en aquellas colonias en las que hay unos pocos miembros de mayor tamaño y agresividad son más dados a tener redes menores, pero encarar combates más a menudo, y a buscar más comida fuera de sus trampas.

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Antes de terminar, hace falta una última explicación. Que tiene que ver con las diferencias entre estas colonias de arañas y las de los insectos sociales. Mientras que en hormigas, abejas y otros insectos eusociales todos los miembros del grupo son “hermanos” - en realidad, copias genéticas exactas, es decir, clones – en estas arañas cada individuo es distinto a los demás.

Es cierto que existe mucha relación entre ellos – en mayor o menor grado, todos son “primos”, ya que se dan muchos cruces cercanos – pero no hasta el nivel que se da en insectos.