El deshielo de los glaciares libera bacterias milenarias

José de Toledo
Apuntes de Naturaleza

El deshielo de grandes cantidades de agua atrapada en los polos que está provocando el cambio climático no deja de dar sorpresas y aportar datos sobre la historia de nuestro planeta. El último caso que hemos conocido ha sido la liberación de muchas especies de bacterias y otros organismos microscópicos que han estado encerrados en el hielo desde hace 750.000 años.

Y no se trata de restos de organismos o de células muertas. Cuando los investigadores se dieron cuenta de que estos organismos estaban siendo liberados, tomaron muestras y trataron de cultivarlos en el laboratorio. En la gran mayoría de los casos fueron capaces de conseguirlo, aunque aún no se explican cómo han sido capaces de permanecer durante varios milenios en animación suspendida.

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Lo que sí han podido comprobar es que no representan ningún peligro para la salud humana. Todas las especies encontradas están muy relacionadas con las que podemos encontrar habitualmente en suelos o en el mar.

Hay dos factores que preocupan a los científicos. Por una parte, estas bacterias recién liberadas pueden afectar a las especies que pueblan ahora nuestro planeta. Los microorganismos son fundamentales para que funcionen correctamente los ecosistemas. Un desequilibrio en la microbiota, el conjunto de bacterias y otros organismos microscópicos, puede resultar muy perjudial.

Además, hay que tener en cuenta que las bacterias pueden intercambiar partes de su genoma entre individuos de distintas especies mediante un proceso que se conoce como conjugación bacteriana. Esto ocurre, por ejemplo, con los genes que proporcionan a las bacterias la resistencia a los antibióticos. Pero no solo con esto, sino con casi cualquier característica que tengan estos seres vivos.

Este es uno de los mecanismos básicos de evolución en bacterias, llamado transferencia genética horizontal. Como los microorganismos que están siendo liberados se adaptaron a unas condiciones distintas, se desconoce qué consecuencias puede tener.

La segunda causa de preocupación es la cantidad de materia orgánica que se está liberando. Todos estos seres vivos antes o después se morirán y pasarán a descomponerse. Al hacerlo, liberarán tanto dióxido de carbono, el famoso CO2, como metano. Ambos son dos de los gases de efecto invernadero que más contribuyen al cambio climático.

Pero no todo iban a ser malas noticias. Uno de los problemas a los que se enfrentan los científicos cuando buscan vida fuera de la Tierra es que la mayor parte de los planetas y las lunas están congeladas. Cuando sean capaces de entender el mecanismo que ha permitido a estos organismos sobrevivir en el hielo, se abrirán nuevas posibilidades en la exploración espacial.