El delfín de clímene apareció como mezcla de otras dos especies

Cuando un equipo de investigación se decidió a estudiar con profundidad al delfín clímene (Stenella clymene), una de las especies de cetáceo menos conocidas, no se podían ni imaginar lo que iban a encontrar. El resultado de su estudio es muy claro: esta especie de delfín apareció al mezclarse otras dos especies, los delfines listados (Stenella coeruleoalba) y los delfines acróbatas de hocico largo (Stenella longirostris). A este proceso se le denomina hibridación natural. Y el problema es que no debería ocurrir.

El ADN del delfín de clímene es una mezcla de los de las dos especies. De hecho, el ADN cromosómico es muy parecido al del delfín acróbata, mientras que el ADN mitocondrial – que se encuentra en unos orgánulos muy concretos y que sólo se heredan por vía materna – es casi indistinguible del de los delfines listados.

Sólo de esta manera se pueden explicar los datos genéticos que los científicos han obtenido. Pero, ¿por qué se supone que no debería ocurrir algo así?

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Al hablar de hibridación, nos estamos refiriendo a los descendientes del cruce entre dos especies distintas. Pero no sólo tiene que haber descendencia. Los resultados del cruce tienen que ser fértiles, ser capaces de reproducirse y mantener la nueva población.

En agricultura es una práctica bastante común, de hecho las variedades de trigo de cultivo son híbridos. Y cuando se da sin intervención del hombre – que es cuando hablamos, obviamente, de hibridación natural – no es un proceso tan poco común en vegetales. Muchas de los arbustos de rosas que encontramos en el campo son híbridos naturales.

En animales, sin embargo, es mucho menos común. Se dan casos en invertebrados, e incluso en peces. Pero en mamíferos es un hecho realmente extraño. El resultado más habitual de este tipo de cruces entre especies son individuos estériles, que por lo tanto no son capaces de dar lugar a una población y mucho menos a una especie nueva.

La explicación de por qué los híbridos son tan poco comunes tiene que ver con dos conceptos. El primero es la barrera reproductiva. Si dos animales – obviamente, cada uno de un sexo – no son capaces de dar descendencia al cruzarse, se dice que hay barrera reproductiva. De hecho, es lo que define a una especie. Todos los organismos que no tienen barrera reproductiva entre sí, pero sí con cualquier otro, se consideran de la misma especie.

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La segunda idea que hay que manejar es la de la poliploidía. Generalmente, dos especies distintas tienen distintos números de cromosomas. Al dividirse las células, los cromosomas se agregan por pares homólogos – dicho de manera sencilla, los dos cromosomas con el mismo número se ponen juntos.

Cuando los números no cuadran, la célula simplemente no es capaz de manejar la situación y no puede dividirse. En casos muy excepcionales el número de cromosomas de las dos especies es compatible, bien porque sea igual o por otras circunstancias – por ejemplo, que un sea múltiplo del otro. En esos casos, la división celular puede llevarse a cabo y el nuevo individuo llega a desarrollarse. Aún más raro es que puedan realizar la meiosis, el proceso celular que da lugar a los gametos.

En el caso del delfín de clímene, se han dado una serie de casualidades que han permitido que estos híbridos sobreviviesen. Y con el paso del tiempo se han constituido en su propia especie, con características propias, aunque muy relacionadas con las de las dos especies que se mezclaron para producirla.

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