Descubiertas dos especies nuevas de araña en un hábitat curioso

José de Toledo

Si preguntamos a la gente muy pocas personas, por no decir nadie, nos diría que sus animales favoritos son las arañas. Y sin embargo son realmente importantes a nivel ecológico, donde cumplen una importante misión en la estructura y funcionamiento de los ecosistemas. Por eso es buena noticia el saber que se han encontrado dos especies nuevas, tal y como se explica en un artículo de la revista Zookeys.

Las dos especies, llamadas Chaco castanea y Chaco costai, pertenecen a la familia de los Nemésidos. Como todas las arañas que pertenecen a este grupo, tienen un cuerpo pequeño y unas patas largas y fuertes gracias a las cuales atrapan a sus presas. También comparten el color, un marrón parduzco que les permite ocultarse. No son ni mucho menos las únicas de su grupo que se han encontrado en Chile, pero sí tienen una característica interesante.

[Te puede interesar: Miles de arañas invaden Wagga-Wagga, en Australia]

Lo más interesante de ambas especies es el lugar que habitan, muy poco frecuente para una araña. Viven en zonas de costa y en la desembocadura de ríos, en hábitats arenosos. El problema de este tipo de hábitats, y la razón por la que no suelen tener muchas especies de depredadores, es que ofrece pocos refugios y lugares para realizar emboscadas.

Y esta es la segunda característica interesante de estos arácnidos. Para compensar estos problemas, han encontrado una solución bastante elegante. Ellos mismos construyen sus refugios, recubriendo de telarañas los túneles con forma de chimenea que crean.

En estas “casas” es donde pasan prácticamente toda su vida. Salvo que se vean obligadas a ello, permanecen en el mismo refugio toda su vida. Según crecen van tejiendo más tela con la que ampliar o reforzar su túnel. No sólo eso, sino que le ponen una puerta parecida a una trampilla.

[Te puede interesar: Descubierta una especie de araña sin ojos]

Esta puerta cumple dos funciones. Por una parte les protege de posibles visitantes y evita también la entrada de arena que podría sepultar al animal. Pero sobre todo, sirve como plataforma para realizar emboscadas. Las arañas se colocan detrás de la trampilla, la abren rápidamente y capturan a su presa, y vuelven a su refugio para comer.

El único momento de todo su ciclo de vida en el que abandonan su túnel es durante la cópula. En ese momento tanto los machos como las hembras se mueven por la zona hasta que localizan a un compañero que les interese. Se realiza el cortejo y copulan, y tras esto cada uno vuelve a su refugio a seguir con su vida.

Por desgracia, y como cada vez resulta más común, estas especies ya están amenazadas nada más haber sido descubiertas. El ecosistema que habitan es muy sensible a alteraciones, y en concreto estas arañas aún más, ya que crean sus refugios que procuran no abandonar.

Pero el componente más importante de estos hábitats, la vegetación psamófila – las plantas que viven enterradas en la arena y que asientan el terreno, dan hábitat y alimento a las presas de las arañas, entre otras muchas funciones – está desapareciendo. Y al perderse la vegetación, el resto del ecosistema no es capaz de funcionar con normalidad.