Desarrollan un método para eliminar el arsénico del arroz

Apuntes de Naturaleza
Agricultores indios trabajando en un campo de arroz en Goralhpur, en el estado de Uttar Pradesh (norte del país) en 2012

Si a cualquiera de nosotros nos ofrecieran nuestra comida con un “toque extra” de arsénico, lo rechazaríamos. Y sin embargo el arroz, uno de los productos más consumidos a nivel mundial, contiene niveles mucho más altos de lo deseable. Para solucionar este problema, un equipo de investigación ha desarrollado un método para eliminarlo. 

Pero, ¿realmente los niveles de arsénico del arroz son tan altos? Bueno, la respuesta más exacta sería “no… pero sí”. No son tan elevados como disparar ninguna alerta. Pero sí lo suficiente como para tenerlos en cuenta, y más si pensamos en la cantidad de arroz que consumimos a lo largo de nuestra vida. 

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Especialmente en algunos países, y también en ciertos grupos de edad. Los infantes, en casi todo el mundo civilizado, consumen una gran cantidad de arroz. Justo en el momento de su vida en que resulta más peligroso, cuando los órganos a los que más afecta este tóxico – principalmente pulmones e hígado – se están desarrollando. 

El problema está en que no hay manera de evitar que el arsénico llegue al arroz. Esta sustancia acaba en los cultivos por la manera en la que estos se realizan. Para cultivar el arroz, los campos se inundan, y es esto lo que hace que el arsénico, que de manera natural está en los suelos y sustratos, se vuelva soluble y las plantas lo capten. 

Así que no hay manera de cultivar este cereal sin que acumule arsénico. La alternativa, que pasaría por depurar el agua con el que se cultiva una vez que se haya inundado el terreno, es muy complicado a nivel técnico e inviable a nivel económico. 

La solución pasa por eliminarlo mientras se cocina. Que tampoco es el proceso más barato del mundo, ojo. Al cocer el arroz, gran parte del arsénico vuelve a disolverse en el agua de cocinar. Una opción sería ir cambiando este agua varias veces. 

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Pero no es una solución realista. Dejando al margen el tema de la cocina – conseguir cocer los granos y que queden en su punto cambiando varias veces el agua seria muy difícil – el gasto de agua resultaría prohibitivo. Especialmente en zonas del planeta con un acceso reducido a agua potable. 

Quedan dos opciones, que son las que ofrecen los investigadores. La primera sería emplear el agua que se vaya evaporando con la cocción para “limpiar” la comida. Pero esto también implicaría usar herramientas y material que no siempre están al alcance de todo el mundo. 

El segundo método es mucho más sencillo. Consiste en usar un filtro para retener el arsénico. Y por lo que han podido comprobar, los filtros que se utilizan para hacer café podrían servir para este fin. Al menos de momento, mientras los mismos investigadores terminar de poner a punto una tecnología igual de efectiva y barata, en lo que ya están implicados.