¿Cómo eligen los gatos su comida?

J Toledo
Fotograf&amp;iacute;a de uno de los experimentos.<br />Cr&amp;eacute;dito: Image courtesy of University of Lincoln
Fotografía de uno de los experimentos.
Crédito: Image courtesy of University of Lincoln

Que los gatos tienen un sentido de la vista portentoso no es ningún secreto. Tampoco lo es que su olfato está mucho más afinado que el nuestro, algo que se puede decir también de otros muchos animales. Pero entre los dos, ¿por cuál se guían? ¿Qué es más importante para ellos, la vista o el olfato?

En un artículo reciente se responde a esta pregunta. Y parece ser que es más importante la vista que el olfato, al contrario de lo que se creía – y de lo que se sabe para otros depredadores.

Hay un detalle de este estudio que es importante resaltar. Los resultados parecen indicar que es la vista. Y esto no es porque el diseño del experimento no sea bueno, o los datos no sean rotundos. Simplemente, se ha llevado a cabo con un número muy pequeño de individuos.

[Te puede interesar: El genoma de los gatos explica su domesticación]

¿Y cómo se ha hecho? En muchos experimentos sobre comportamiento, el primer paso es, por decirlo de una manera simple, enseñarle a los animales las reglas del juego. Este trabajo no es distinto.

Durante la fase de entrenamiento, se puso a cada uno de los seis gatos dentro de un laberinto. A lo largo del recorrido había “puntos de decisión”: lugares en los que el animal podía torcer a derecha o izquierda. Para ayudarle en su decisión se le presentaba una pista, que consistía en un trozo de papel mostrando una imagen e impregnado de un olor. Y sólo en uno de los recorridos había un premio en forma de comida.

De esta manera, los científicos se aseguraban de que los gatos asociaban tanto una imagen como un olor determinado a una recompensa. El siguiente paso era obvio. Los animales seguían en el mismo laberinto, pero en este caso en cada punto de decisión se separaban los estímulos.

[Te puede interesar: Los grandes felinos nacieron cerca del Himalaya]

Es decir, se ponía la imagen buena – la que antes les llevaba a la recompensa – en un lado, y el olor en el otro. Como se les había enseñado a entender tanto uno como otro como recompensa, el estímulo que más importancia tuviese sería el del lado al que irían.

Y en cuatro de las seis ocasiones los gatos eligieron la imagen. Sólo uno de ellos demostró una preferencia por el olor, torciendo siempre hacia donde se colocaba éste. El gato que falta no presentaba ninguna preferencia. Tan pronto se guiaba por el olor como por la vista.

A la vista de los resultados, queda claro que son las imágenes las que guían a la mayoría de los gatos hacia su recompensa. Que no olvidemos que es comida. Eso sí, para poder asegurarse de que sus resultados son coherentes hacen falta más experimentos, que ya están en marcha.