Comienza un proyecto para cultivar plantas en Marte

José de Toledo

La idea de colonizar otros planetas se lleva estudiando desde hace mucho tiempo. Incluso se ha acuñado un término técnico para ello. Se habla de la terraformación de planetas. Y aunque pueda parecer algo sacado de la ciencia-ficción, es muy real. De hecho, el pasado 2 de abril, se puso en marcha un proyecto de investigación con el objetivo de estudiar cómo podría hacerse.

Este proyecto no es el primero de su tipo. A mediados del siglo pasado tanto los Estados Unidos – con el proyecto Biosfera – como la extinta Unión Soviética – proyectos BIOS – ya trataron de hacerlo. Sin embargo, el que ahora comienza parte de una idea distinta.

Hasta ahora, la estrategia que se seguía era siempre la misma. Se trataba de encerrar un ecosistema o un conjunto de ellos, estudiando cómo funcionaban estos sistemas cerrados. La idea era que se enviasen desde la Tierra todos los elementos necesarios: sustratos, plantas ya crecidas, semillas, abono y nutrientes... para cultivarlos dentro de las estructuras.

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Para este proyecto, se parte de un punto inicial similar. Se asume que harán falta domos, edificios preparados para contener una pequeña atmósfera que permita a los seres vivos desarrollarse. Pero en lugar de llevar desde nuestro planeta todo lo necesario, se está investigando qué plantas podrían crecer en los suelos de los dos candidatos más probables para ser colonizados, Marte y la Luna.

En realidad lo que pretende Wieger Wamelink, investigador de la Universidad de Wageningen de Holanda, es conocer qué cultivos podrían darse en Marte. El problema es que las condiciones y características del suelo marciano no se conocen con la suficiente profundidad. Así que ha decidido empezar por la Luna, de la que sí se tienen datos mucho más profundos.

Para ello, ha creado unos cultivos en condiciones lo más similares posibles a los que se dan en el satélite y ha comenzado a cultivar distintas especies vegetales. Todas ellas tienen en común que podrían ser aprovechadas para el consumo humano. Porque la idea es, precisamente, encontrar los cultivos oportunos para poder alargar las estancias en lugares tan alejados.

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La cosa no queda ahí. Cuando se tengan suficientes datos sobre las características de Marte, empezará la segunda parte del experimento: encontrar las especies propicias para mantener una colonia humana en el planeta rojo.

El equipo de investigación responsable de este experimento espera poder ir aún más allá. Una vez que se sepa qué plantas de cultivo pueden criar en estos hábitats extraterrestres, pretenden estudiar la posibilidad de utilizarlos para comenzar una colonización vegetal, una terraformación en toda regla. Eso sí, son conscientes de las dificultades y problemas con los que se pueden encontrar.