“Alien vs. Predator” en los ríos europeos, y van ganando los depredadores

Apuntes de Naturaleza

En muchos de los ríos europeos se da cada día una intensa lucha entre especies invasoras – a las que en inglés se denomina muchas veces “alien species” – y la fauna autóctona que las recién llegadas tratan de desplazar. Por desgracia, en muchas ocasiones la batalla la pierden las especies locales, razón por la que se considera que las invasiones biológicas son uno de los cuatro peligros principales para la biodiversidad. Pero en ocasiones son las locales las que vencen, y de estos casos se puede aprender mucho.

Un ejemplo de ello es el que presentan el doctor Jaimie Dick y su equipo en un artículo reciente. En este caso las especies europeas han conseguido evitar verse desplazadas por otra originaria de Estados Unidos. Y lo han conseguido haciendo lo que mejor saben hacer: depredar a su enemigo.

La idea para su estudio surgió al estudiar dónde se asentaban las poblaciones de una gamba invasora, llamada Crangonyx pseudogracilis. Lo que encontraron les resultó interesante, aunque no muy sorprendente: puesto sobre un mapa, el patrón parecía “parcheado”, formado por lugares donde sí se había asentado la invasora y otros en los que no. Y donde no lo había hecho, existía una población de gambas locales.

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Habría que hacer una pequeña precisión. En realidad ninguna de las tres especies son gambas propiamente dichas, de las que los humanos consumimos como alimento. Se trata de crustáceos anfípodos, un grupo biológico muy cercano al de los decápodos en el que están las gambas, camarones y cangrejos. Pero dado su parecido, se conocen comúnmente como gambas.

Una vez que se sabía que la invasora y las locales no podían convivir, hacía falta saber por qué. Existe un concepto, la resistencia biótica, que explica que las especies de un ecosistema tratarán de evitar una invasión biológica por todos sus medios. El objetivo es mantener el equilibrio que ya existe. Así que hacía falta el detalle concreto, la razón última por la que la convivencia era imposible.

El siguiente paso era diseñar el experimento. Si quieres saber qué ocurre cuando dos especies se encuentran, la mejor solución es – siempre que sea posible – ponerlas a convivir y observar como interaccionan. Para ello prepararon unos acuarios, y en cada uno metieron dos individuos. Uno de la especie invasora, y otro o bien de Gammarus pullex, una de las gambas locales, o de Gammarus duebeni.

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En el caso de G. pullex, rápidamente se lanzaban a por las invasoras. Al cabo de pocos segundos ya la había matado, y pasaba a comerse su cadáver. Y por mucho que tratase de luchar, la gamba americana perdía todas las peleas.

El caso de la otra especie local, G. duebeni, no era tan claro. Vencía en la mayoría de los casos, pero en ocasiones acababa muy perjudicada. Y aunque pasaba en pocas ocasiones, perdía de vez en cuando.

Con estos datos volvieron a analizar los mapas. Y ahí encontraron un detalle más, que en un principio se les había pasado: raramente la especie invasora convivía con las locales, pero si lo hacía era con la especie que perdía alguno de los combates, con Gammarus duebeni.

La intención de este grupo de investigación, uno de los más afamados en ecología de invasiones biológicas, es ampliar su estudio a otras especies y otros lugares del mundo. El objetivo último sería dar con algún método que evitase las invasiones biológicas, o al menos las mantuviese a raya.