Algunas bacterias sobreviven más de lo esperado en el líquido de lentillas

José de Toledo

Cada día es más común que las personas con problemas de visión utilicen lentes de contacto, también llamadas lentillas. Para esa gente no resultará una buena noticia saber que, según un estudio realizado en el Reino Unido, algunos tipos de bacterias pueden vivir mucho más tiempo del que se pensaba en el líquido de las lentillas. Sí, el mismo que se utiliza para limpiarlas y desinfectarlas.

El origen de este trabajo está en una bacteria llamada Pseudomonas aeruginosa. Este microorganismo es el responsable de la queratitis ocular bacteriana. Al entrar la bacteria en contacto con el ojo, provoca una inflamación de la córnea que puede resultar muy dolorosa. En algunos casos puede llegar a generar úlceras, aún más molestas, y en casos extremos incluso la pérdida de la visión.

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Como suele ocurrir en estos casos, hay varias cepas de la misma bacteria. Y cada uno de estos tipos tiene una virulencia distinta. Es decir, que algunas cepas producen más daño que otras, mientras que algunas provocan menos daño pero tardan más en curar.

Evidentemente, esta infección no sólo afecta a la gente que lleva lentillas. Pero los médicos pudieron comprobar que los pacientes que más tardaban – por regla general – en curarse eran los que utilizaban este tipo de productos.

Así que decidieron recopilar tantas cepas como fuese posible, y realizar un experimento con ellas. Primero las clasificaron en función de cuáles eran las más dañinas, y cuáles las más persistentes, las que más tardaban en curar. Al mismo tiempo, comprobaron cuánto tiempo tardaban en morir una vez sumergidas en distintos líquidos desinfectantes de lentillas.

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La mayoría de ellas desaparecían tras diez minutos sumergidas en el líquido, o incluso menos. Algunas duraban más, pero no mucho. Salvo una cepa, denominada 39016 – es muy común que las cepas de bacterias se distingan por un código numérico.

Esta cepa era capaz de vivir más de cuatro horas sumergida en un líquido que, en teoría, sirve para combatir a los microorganismos. Además, se trataba de la cepa que más problemas daba: era al mismo tiempo la más virulenta y la más persistente.

Los investigadores aún no saben con certeza por qué esta cepa es capaz de sobrevivir mejor que el resto. Los mecanismos de resistencia de las bacterias muchas veces son difíciles de determinar. Y pueden surgir de manera espontánea, que quizá sea la razón por la que los fabricantes de líquidos desinfectantes no hayan detectado el problema.