A los tiburones les gusta el rock duro. ¿En serio?

Apuntes de Naturaleza
Gran tiburón blanco

Tiburones fanáticos del rock duro. La verdad es que la imagen es sugerente. Como dibujo animado – un tiburón con chupa de cuero y tatuajes, cabeceando al ritmo de los riffs de guitarra – funciona muy bien. Pero cuando tratamos de convertirlo en noticia científica... bueno, el problema es que no se sostiene. Y sin embargo, la noticia ha aparecido por diversas páginas (ninguna especializada, al menos que yo sepa) durante este verano.

La historia lo tenía todo, eso hay que reconocerlo. “La música amansa a las fieras”, que dice el refranero. Y a los animales más fieros les amansa una música que muchos consideran ruidosa y agresiva. Más aún, a los tiburones australianos les relaja el más conocido de los grupos de rock del país. Mucho más no se puede pedir.

[Te puede interesar: ¿Han encontrado realmente un parásito alienígena?]

Pero si lo lees con un cierto espíritu crítico la cosa cambia. Por ejemplo, la palabra “música”. Puede parecer un matiz menor, pero... ¿a qué nos referimos con este término? Porque en realidad, la música es una experiencia humana, completamente subjetiva. Ningún animal – menos aún otros organismos – son capaces de apreciar la música.

En todo caso, serán sonidos. Determinadas frecuencias – vibraciones en el medio – que los seres vivos somos capaces de percibir. Y eso sí puede ser interesante. Claro, que también tiene un problema, porque las vibraciones no serán iguales cuando se propagan por el aire que al hacerlo en el agua.

Por lo tanto, los tiburones responden a ciertas frecuencias. ¿Se tranquilizan? Pues tampoco queda muy claro. Cambian su comportamiento, reaccionan a ellas, pero tranquilizarse parece más una cuestión subjetiva que un hecho.





[Te puede interesar: Calamares radiactivos gigantes en California, y la proliferación de falsos mutantes de Fukushima]

En otros casos, la interpretación podría ser asumible. De hecho, se hacen este tipo de aproximaciones. Pero si tenemos en cuenta que ya hemos empezado mal, igual también hay que poner en duda que realmente los tiburones estén más tranquilos.

Así que lo único que hace falta es enfrentarse a estas cosas con cierto enfoque. Que la historia era muy prometedora, pero había que leerla con cierta dosis de crítica. Como cualquier noticia científica, claro, se publique donde se publique – y en este blog tanto o más que en cualquier sitio, evidentemente.