Éxitos y fracasos en la conservación de la naturaleza

José de Toledo
Apuntes de Naturaleza

De vez en cuando, conviene pararse a pensar en qué se está haciendo bien y qué no, para aprender dónde y cómo se está acertando en lo que se quiere conseguir. Como en otros ámbitos, en la conservación de la naturaleza una forma habitual de hacer esto es preparando una lista de éxitos y fracasos.

Destrucción del bosque tropical de la Amazonía: fracaso

La protección del Amazonas ha sido una prioridad para las organizaciones conservacionistas desde hace mucho tiempo. Los bosques tropicales son los ecosistemas con mayor biodiversidad, y el Amazonas contiene el 40% de la superficie del bosque tropical del mundo. Pero a pesar del esfuerzo realizado, la tasa de desaparición en este pulmón del planeta sólo ha aumentado. Para hacernos una idea, la cantidad de bosque que se pierde cada día es la misma que tiene el famoso Central Park neoyorkino.

Reforestación en China: éxito

En realidad, se trataría de un éxito parcial. Primero, porque no empezó como un proyecto de conservación de la naturaleza. El objetivo era evitar los ciclos de sequías e inundaciones, y sobre todo intentar parar las tormentas de polvo y arena que llegaban, cada vez con más frecuencia, a Pekín. En 2002 comenzó un ambicioso proyecto para reforestar 440.000 km2, un 5% de la superficie de China. En los dos últimos años ha llegado el segundo "pero": ante el miedo a una escasez de alimentos, la reconversión de terrenos agrícolas en bosques se ha suspendido, y esta parte del plan era fundamental para su éxito. Aún así, lo conseguido hasta ahora es muy importante, y existen planes para completarlo.

Recuperación del Saiga: fracaso

Éste es el caso más sangrante para las organizaciones conservacionistas. A fin de cuentas, fueron ellas quienes promovieron su caza, factor que ha llevado a esta especie de antílope a la situación de peligro en la que se encuentra. La idea no era mala. Las poblaciones de Saiga eran numerosas y la especie no se encontraba en peligro. Su cuerno se usa en la medicina oriental como alternativa al del rinoceronte. De este modo, si se establecía una caza sostenible, se podría salvar.

El problema fue el caos que siguió a la caída de la Unión Soviética, que era el estado responsable de dicha explotación sostenible. Desde entonces, la caza furtiva y el tráfico ilegal de sus cuernos y piel han puesto a la especie al borde de la extinción.

Tamarino León Dorado: éxito

Estos pequeños monos se creían extintos, hasta que se descubrieron unos 200 individuos en la costa Atlántica de Brasil en la década de 1970. Desde entonces, y gracias a un proyecto internacional de conservación y cría en cautividad, se han podido reintroducir en al menos 17 localidades, y ahora mismo hay unos 1.200 ejemplares en libertad.

Rinoceronte Blanco del Norte: fracaso

Hace no mucho tiempo, este animal era relativamente común. Actualmente quedan entre cinco y diez ejemplares. Todo ello, a pesar de los esfuerzos que se han realizado a su favor, desde declarar parques nacionales para proteger su territorio, prohibir el comercio de cualquier parte de su cuerpo, e incluso transportarlos en helicóptero para juntar los pocos que quedan. Se considera que esta generación será la última.

Rinoceronte Blanco del Sur: éxito

Justo al contrario que su pariente del norte, este rinoceronte ha pasado de estar considerado como extinto a contar con más de 11.000 ejemplares. Los peligros son los mismos para las dos subespecies, y las soluciones que se han aplicado también, excepto una: el rinoceronte del sur se puede vender, pero solo el ejemplar entero y solo para cuestiones de turismo en ranchos privados. Darle un valor económico ha supuesto la diferencia entre ambos.

Anfibios: fracaso

Los anfibios suponen el grupo de seres vivos más amenazados del planeta. De hecho, más de cuatro de cada diez especies se encuentran en peligro. Las sequías, la contaminación atmosférica y el cambio climático son sus enemigos.

Espacios protegidos: éxito

En 1872 se declaró el primer parque nacional, en Yellowstone, Estados Unidos. Este hecho supuso el comienzo de una nueva mentalidad en relación con la naturaleza. En la actualidad, un 10% de la superficie de la Tierra tiene alguna figura de protección. El parque nacional más grande del mundo, el de Tumucumaque en Brasil tiene una superficie mayor que Bélgica.

Recuperación del Guadiamar: fracaso

El famoso accidente de Aznalcóllar tuvo lugar en el río Guadiamar. La rotura de una balsa de lodos tóxicos de la industria minera casi termina por inundar Doñana de metales pesados, pero se consiguió salvar la situación, y comenzar un proyecto de restauración y recuperación del río. Sin embargo, y después de muchos esfuerzos y dinero invertido, la recuperación se dejó a medio hacer. Y aún más: como denuncian las asociaciones ecologistas, hay otras minas en funcionamiento en la zona, sin que las medidas necesarias para evitar posibles accidentes se hayan implementado.

Águila Imperial Ibérica: éxito

El águila imperial ibérica es una de las especies de aves más amenazadas del mundo, y todo un símbolo para la conservación de nuestro país. Tanto desde las administraciones como desde las organizaciones conservacionistas y el estamento científico se han realizado esfuerzos para protegerla. Y han dado sus frutos: de 194 parejas en 2004 se ha pasado a 282 en 2010, y han comenzado a criar de nuevo en el Algarbe portugués.