Una nueva tecnología para impedir las especies invasoras marinas

Una de las formas más extendidas de introducción de especies en el medio marino son los grandes buques. Mientras están parados en un puerto se genera en el casco una comunidad de organismos. Y al realizar las travesías llevan no solo su carga, sino todos los seres vivos adheridos al casco, que al llegar al nuevo puerto pueden separarse y asentarse en nuevos hábitats. De esta manera han comenzado muchas invasiones biológicas. Y para evitarlo se ha desarrollado una nueva tecnología que impide que los organismos colonicen los cascos de los barcos.

Este problema no solo tiene una dimensión biológica. También supone un problema económico. Al llevar pegados al fondo del barco diferentes especies, como pueden ser moluscos del tipo de los mejillones, o crustáceos como los percebes o las lapas, el casco deja de ser liso. Esto aumenta la resistencia que ejerce el agua, y para vencerla se requiere de más combustible. Algunos estudios sitúan este aumento en hasta un 40%.

Por lo tanto, el problema es claro. Y por ello se lleva mucho tiempo desarrollando nuevas técnicas para evitarlo. Pero hasta ahora no se había conseguido ninguna que fuese eficiente, no tuviese un coste excesivo y fuese ambientalmente responsable.

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Uno de los métodos empleados hasta ahora consiste en limpiar el casco de las embarcaciones con arena a presión. Con ello se consigue despegar todo lo que se encuentre adherido al barco. Todos los organismos, pero también la capa de pintura protectora y las primeras capas del propio material del barco. Además, hay que realizar en un puerto seco. Debido a los problemas y los costes, solo se puede realizar una vez cada tres o cinco años, dependiendo de los materiales del barco.

Otra posibilidad es emplear pinturas que resulten tóxicas para los seres vivos. Generalmente se trata de alguicidas o ficocidas. Los primeros organismos que colonizan los barcos son las algas, que forman una película sobre la que se asientan y se alimentan los animales. Estos tratamientos suelen ser muy efectivos, y precisamente en ello está su peligro. Son tan eficaces que actúan como biocidas en los puertos, ya que las sustancias tóxicas se disuelven en el agua y afectan a todo el ecosistema.

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Para evitar todos estos problemas, un equipo de ingenieros del Instituto Fraunhofer de Mecánica de Materiales ha ideado una solución viable. Se trata de una capa de revestimiento electroquímicamente activo. Esto significa que, integrado en una capa de gel que protege el casco, se integran unos pequeños electrodos. Estos transmiten corrientes eléctricas que modifican el pH local.

De esta manera se consigue que las algas no sean capaces de adherirse al casco, y con ello la formación de la comunidad de organismos. Y se resuelve tanto el problema medioambiental de la introducción de especies, y el problema económico del gasto extra de combustible.

De momento la tecnología está en desarrollo. No se trata de una alternativa barata, pero comparada con los gastos del resto de propuestas no resulta muy cara. También es la única cuyo impacto ambiental es mínimo.

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