'Black Panther: Wakanda Forvever' impone una diferencia abismal a raíz de la tragedia de Chadwick Boseman

Letitia Wright como Shuri Black Panther: Wakanda Forever. (Foto cortesía de Marvel Studios. © 2022 MARVEL)
Letitia Wright como Shuri Black Panther: Wakanda Forever. (Foto cortesía de Marvel Studios. © 2022 MARVEL)

A Marvel se le complicaron las cosas con Black Panther: Wakanda Forever. La muerte repentina de Chadwick Boseman, que al estudio pilló con la misma sorpresa que al resto ante el desconocimiento de la enfermedad del actor, les obligó a replantear el proyecto de principio a fin. Dado el cariño que los fans guardaban a Boseman y lo mucho que representó para la comunidad negra de todo el mundo al interpretar al primer superhéroe de esta raza, la opción de sustituirlo por otra persona no parecía una opción adecuada. Así, Marvel optó por seguir adelante con una película que honrara su legado poniendo el foco en otros personajes del universo de Wakanda. Y el resultado ha marcado una diferencia abismal con el resto de la franquicia superheróica de Disney.

Para empezar, no estamos ante otra entrega centrada en ser una pieza más dentro de la saga de Marvel. Se acabaron los multiversos, el empeño de realizar conexiones con otras producciones o el no parar de cameos. Estamos ante una cinta planteada como homenaje a Boseman y pone un foco total en ello, una película que funciona de forma independiente y que únicamente requiere de ver la primera Black Panther para ser disfrutada en su totalidad.

Más allá de que esto reubique a Marvel de uno de sus grandes errores, se trata de un enfoque con una sensibilidad que hasta ahora había estado ausente en estas películas, dejando más de lado la acción para dar espacio a historias de personajes y tejer un discurso precioso sobre el legado. El tono sobrio de la narración, el peso de la muerte del Rey T’Challa o la forma en la que su familia y compañeros lidian con su pérdida, aportan una emoción que hasta ahora había estado ausente en el Universo Cinematográfico Marvel. Y es que este enfoque permite dar un foco mayor a los personajes, conectar con sus conflictos y descubrir historias que en la primera Black Panther, ante el foco mayor en el origen de T’Challa y en la acción, no hubo tiempo de explorar.

Fotograma de 'Black Panther: Wakanda Forever' con Florence Kasumba como Ayo, Angela Bassett como Ramonda y Danai Gurira como Okoye (Foto cortesía de Marvel Studios. © 2022 MARVEL)
Fotograma de 'Black Panther: Wakanda Forever' con Florence Kasumba como Ayo, Angela Bassett como Ramonda y Danai Gurira como Okoye (Foto cortesía de Marvel Studios. © 2022 MARVEL)

La carga dramática que llevan consigo personajes como Shuri, Ramonda o Nakia, los interpretados por Letitia Wright, Angela Basett y Lupita Nyong’o, se traduce en una exhibición de sentimientos en pantalla que, más allá de llevar a sus actrices a ofrecer algunas de las mejores interpretaciones en la franquicia, nos lleva a los espectadores a un cúmulo de sensaciones de tristeza, pena o melancolía que nunca antes habíamos experimentado en una cinta marvelita. Y lo mismo con Namor, el nuevo villano interpretado por el mexicano Tenoch Huerta, que por fin siento que Marvel nos da un antagonista a la altura con una historia interesante detrás que aporta mucho al conflicto principal de la trama.

Al menos esta ha sido mi impresión, que no soy un gran fan de Marvel. Nunca había terminado de conectar con este megataquillero universo ante la acción ruidosa y vacua que acompaña a la mayoría de sus películas, pero aquí la sensación ha sido muy diferente, porque, ante este punto de inflexión que les ha marcado la tragedia de Boseman, ni siquiera sentía que estuviera viendo una película de Marvel. Y espero confiar que en el futuro decidan seguir por este camino, porque desde luego que el soplo de aire fresco que aporta es innegable.

Incluso la escena postcréditos, el espacio que Marvel siempre usa para avanzarnos detalles jugosos de sus próximas películas, huye de lo que el estudio nos tiene acostumbrados (pero no se preocupen, no voy a entrar en spoilers). Además, todo esto se ubica en una trama con tintes políticos que carga contra la colonización y el supremacismo blanco, una historia que aboga por la unión y colaboración entre culturas y que encaja a la perfección con este tono más serio y centrado.

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Por supuesto, pese a marcar la diferencia, no se puede negar que sigue siendo una película de la franquicia de Iron Man o Capitán América. Por ejemplo, sigue habiendo referencias a sucesos de pasadas películas, como los acontecimientos de Vengadores: Infinity War o Endgame en los que participó Black Panther junto al resto de Wakanda, pero son muy puntuales. Y lo mismo con el humor, que aunque haya alguna pincelada en alguna conversación, se introduce de forma medida para que no choque con el tono sobrio del relato. La acción, aunque esté en un plano menor a nivel narrativo, tampoco falta, y de hecho las secuencias se ven mucho más pulidas que en otras películas de Marvel, sobre todo a nivel de CGI y en la espectacularidad que presentan muchos de sus nuevos escenarios.

Mi única pega a Black Panther: Wakanda Forever es su exagerada duración de 161 minutos. Aunque en ningún momento aburra, hay ratos en los que sientes que su trama se estanca y que da demasiadas vueltas sobre lo mismo, especialmente en su segunda mitad. Además, la rapidez con la que transcurren los sucesos principales da de sobra a entender que con dos horas o incluso menos hubiera bastado para contar esta historia. Pero al final esto importa poco cuando Marvel ha sabido, por fin, a raíz de la tragedia de Chadwick Boseman, marcar la diferencia con una historia tan repleta de sentimientos que, bajo mi punto de vista, se erige como uno de sus mejores títulos hasta la fecha.

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