En Birmania, "castigo social" para los "traidores" que apoyan el golpe

Lisa MARTIN
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Armados con celulares, opositores al nuevo régimen militar en Birmania, mortificados por la sangrienta represión de la junta, llevan a cabo una campaña de "castigo social" contra sus partidarios en las redes sociales.

Más de 535 civiles murieron por las balas de las fuerzas de seguridad desde el golpe de Estado que derrocó a Aung San Suu Kyi el 1 de febrero y condujo a esta frágil democracia hacia una espiral de violencia.

Frente al baño de sangre, internautas piden venganza.

Páginas de Facebook tienen como objetivo a allegados de la junta y divulgan sus datos personales (lugar de trabajo, dirección, cuentas en las redes sociales...), una práctica denominada "doxxing".

"Estamos aquí para castigar a las familias de los militares o a la gente que apoya a los militares. ¡No habrá olvido ni perdón!", clamaba una de esas páginas, que reenvía a una lista de 170 birmanos vinculados al ejército.

Pero, con 67.000 abonados, acaba de ser cerrada por la plataforma estadounidense por violación de sus criterios.

La persecución se propaga también en Twitter: "Los castigaremos hasta el punto de llevarlos al suicidio", escribe un usuario, que publica fotos de un teniente general y su hija.

El "castigo social" contribuye a calmar un sentimiento de impotencia para los birmanos desarmados frente al ejército, pero también para quienes están en el extranjero.

Cho Yee Latt, instalada en Singapur, se encuentra en ese caso. "Debemos destruir este sistema corrompido", afirma a la AFP la joven.

Al descubrir a un soldado birmano que enviaba mensajes favorables a la junta en las redes sociales, decidió advertir de ello a la empresa de Singapur para la que trabaja la novia del militar.

Como resultado, suspendió a su empleada durante dos semanas en represalia.

"Me preocupo por los pobres en Birmania que han muerto o que han sido detenidos. Las familias de militares viven en el extranjero con grandes recursos, no tienen ninguna preocupación", deploró Cho Yee Latt.

- "Me perderás como hijo" -

Entre las víctimas del "castigo social", algunos empresarios tuvieron que cerrar sus negocios en línea y una estudiante birmana expatriada en Japón abandonó sus estudios, según los medios locales.

Un médico que vive en Brisbane en Australia también fue blanco de las redes sociales por el papel de su padre, Pwint San, ministro de Comercio de la junta.

"Aunque eso me afecta personalmente, no estoy molesto con nadie", señaló al programa birmano de la BBC. Los birmanos "son asesinados de manera brutal en la calle". Castigar en línea a los autores de esa violencia es "la única arma que tienen los civiles".

El médico renegó públicamente de su padre. "Le envié un mensaje de texto: 'Papá, deberías renunciar de inmediato. De lo contrario me perderás como hijo para siempre'", dijo.

El fenómeno del "castigo social" no ocurre solo en Birmania.

El "doxxing" fue especialmente utilizado durante las manifestaciones en Hong Kong en 2019, con la policía como objetivo preferido de los manifestantes en las redes sociales, mientras los favorables a China denunciaban a los opositores.

"Este tipo de cacería humana en línea y de ciberataques a ultranza contra una persona provoca enormes daños", advierte a la AFP la periodista australiana Ginger Gorman, autora del libro "Troll Hunting".

Gorman menciona "la pérdida de un empleo, una vergüenza profunda y una estigmatización, trastornos de estrés postraumático, incitación al suicidio, al asesinato y al hostigamiento", por lo que llama a las plataformas a vigilar mejor sus contenidos.

Esta campaña degeneró en Birmania, en la medida en que las imágenes difundidas en las redes sociales mostraban a personas a las que manifestantes antigolpe cortan el cabello o las cejas.

Una portavoz de Facebook indicó a la AFP que "sigue de cerca la situación en el terreno en Birmania".

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