El bigote de Paco González refleja uno de los principales problemas del periodismo español

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El bigote de Paco González como ejemplo de algo más serio. (Fuente: Twitter/@lamacope y Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images)
El bigote de Paco González como ejemplo de algo más serio. (Fuente: Twitter/@lamacope y Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images)

Durante el partido entre Real Madrid y Sheriff los comentaristas del equipo de 'Tiempo de Juego' de la Cope han incidido más en el meollo en el que se metió Paco González, al que no le queda otra que dejarse bigote, que en cualquier aspecto del juego. Donde esté el morbo... Eso sí, la cara B que oculta la gracia es un problema que asola al periodismo español.

Paco González se ha metido en un problema peliagudo al ningunear al Sheriff. Esto es lo que aseguró a Juanma Castaño en la Cope un día antes del duelo de Champions League: "Si el Madrid no le mete cuatro al Sheriff me dejo crecer bigote". 

El cachondeo ha estado presente durante toda la narración del duelo jugado en el Santiago Bernabéu, especialmente por un Manolo Lama que le recordaba a su compañero, de mil formas posibles, la apuesta del bigote: "Están tirando las maquinillas de afeitar, las tijeras...", "Esa hilera de hormigas", etc.

Poli Rincón también se atrevió, pero con mucha menos imaginación: "Vas a parecer mexicano", seguido del chapurreo de una ranchera con un acento extraño.

Finalizando el encuentro, el propio González ha afirmado: "No sé para qué me meto en líos... Mañana empieza la operación Groucho".

Pues la respuesta está en que no es raro escuchar en la prensa española un exceso de superioridad, por muy normal que parezca -en este caso una obligación- que el Real Madrid tenga que ganar al Sheriff, con una amplia gama de exageraciones llevadas a extremos que dejan en un lugar insignificante a rivales modestos o, simplemente, desconocidos. O, a veces, hasta ni eso, como pasó con el Atalanta en los octavos de final de la pasada edición de la Liga de Campeones, al que ni el quedar entre los cuatro primeros de la Serie A le sirvió para ser tratado con el respeto que merecía. En España, se recurre más a la hipérbole que a la serenidad.

El Sheriff ha llegado a la fase de grupos tras las rondas previas de acceso y, además de eso, el primer partido se cargó a un ya más que habitual de la competición Shakhtar Donetsk. Es un equipo modesto, pero ahí está, dejando un rastro enorme de bigotes a su paso.

Sí que es verdad que en ingenio no nos gana nadie, y menos si ya el nombre del equipo puede dar pie a ciertos titulares, bromas y demás. Aquí ponemos toda la carne en el asador por la comedia, como Groucho, aunque mucha se la debamos a la fanfarronería.

Lo que peor le viene a un rival pequeño es tratarle con humildad. Al menos, en caso de quedar en evidencia, evitas el chaparrón de después.

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