Berlín, Kioto y París: las COP más recordadas en la lucha contra la emergencia climática

Calificada como la "última oportunidad" que tienen las naciones para frenar el progresivo calentamiento global, la COP26, que en esta edición se celebra en Glasgow, Escocia, tiene un papel crucial para el futuro del clima de nuestro planeta. Antes hubo otras ediciones que fueron trascendentales en la lucha contra la emergencia climática, como la COP1 en Berlín, la COP3, de donde surgió el Protocolo de Kioto; y la COP21, que puso en marcha el Acuerdo de París.

La primera COP fue celebrada en Berlín en 1995. En aquella cumbre amparada por la Organización de las Naciones Unidas se reconoció por primera vez que había un problema con el calentamiento global y que estaba en manos del ser humano el poder cambiarlo.

Berlín introdujo la necesidad de que las naciones del mundo se reunieran cada año para hablar sobre el clima con discursos hasta entonces poco escuchados, como el que pronunció la por entonces ministra de Medio Ambiente alemana, Angela Merkel. "Nosotros en las naciones industrializadas debemos cambiar nuestras ideas de lo que vemos como la buena vida", sentenció aquella vez la futura canciller alemana.

En el inicio de estas cumbres por el clima, los principales actores internacionales llamados a actuar fueron los países desarrollados. Y con toda razón. Para entonces llevaban más de un siglo emitiendo gases contaminantes a la atmósfera debido a su temprana industrialización y fueron considerados los principales causantes del aumento de las temperaturas, el progresivo deshielo de los polos y el consecuente aumento del nivel del mar.

El Protocolo de Kioto resultó de la COP3 en 1997

Las peticiones por el clima lanzadas durante las primeras cumbres tuvieron su respuesta en la COP3 de Kioto, Japón, realizada en 1997. Las conclusiones de este acto dieron como resultado el Protocolo de Kioto, un acuerdo histórico en el que los países firmantes se comprometieron a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 5% para 2012 en comparación con los niveles registrados en 1990.

De modo que 192 países firmaron un ilusionante acuerdo en materia medioambiental que, en un principio pareció comprometer a las grandes potencias.

Sin embargo, Kioto nunca cumplió las expectativas depositadas. Es cierto que se intentó regular las emisiones con sanciones a los países que no cumplieran el objetivo, pero el principal escollo fue la no ratificación de Estados Unidos y la posterior retirada de su firma en 2001. Además, algunas herramientas presentadas, como el mercado de compraventa de permisos de emisión ayudó a las grandes potencias a mantener o incluso aumentar sus emisiones.

Las siguientes COP fueron evidenciando progresivamente la falta de intención de muchos países para hacer vinculantes los acuerdos sobre el clima.

El Acuerdo de París, la nueva esperanza por el clima que partió de la COP21 en 2015

De la COP21 surgió el Acuerdo de París de 2015. Este pacto contó con la ratificación de hasta 191 países gracias a su flexibilidad. En este documento se dejaron de lado las obligaciones y las sanciones impuestas en Kioto, para apostar por que cada país regulase voluntariamente sus emisiones.

El objetivo era que el máximo número de naciones se comprometiera a intentar ralentizar el calentamiento global a un máximo de 2 grados celsius para finales de siglo, ya que superar esta cifra supone cambios muy drásticos en el clima, alteraciones que podrían llegar a ser irreversibles y que implican inundaciones, sequías prolongadas o la destrucción de los polos. Una meta complicada, pero no imposible.

Su principal obstáculo fue, de nuevo, Estados Unidos, que aunque en un principio firmó y ratificó lo acordado, se retiró tras la llegada de Donald Trump a la presidencia. La marcha estadounidense bajo la excusa de las consecuencias económicas por las medidas, supuso un duro golpe para el Acuerdo de París, teniendo en cuenta que solo este país produce el 14 % de las emisiones globales de gases efecto invernadero. Pero su reciente reingreso al acuerdo, producto de la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, abrió un hilo de esperanza para la acción climática.

Ahora la COP26 de Glasgow se presume como histórica, ya que se considera por los activistas y científicos como la última oportunidad para evitar lo irreversible, si se consigue apostar por un cambio vinculante que involucre al máximo número de países, en aras de frenar el calentamiento del planeta.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente