El BCE reitera su compromiso de apoyar a la economía durante la pandemia

Balazs Koranyi y Francesco Canepa
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FOTO DE ARCHIVO: El logo del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort, Alemania, el 23 de enero de 2020

Por Balazs Koranyi y Francesco Canepa

21 ene (Reuters) - El Banco Central Europeo mantuvo sin cambios su política monetaria el jueves, pero reafirmó su promesa de mantener los costes de los préstamos en mínimos históricos para ayudar a la economía de la zona euro a resistir el impacto de la pandemia de COVID-19.

Tras haber ampliado en diciembre su programa de compra masiva de bonos hasta bien entrado el próximo año, los dirigentes del BCE están dispuestos a pasar el testigo a los Gobiernos para mantener a flote la economía de la zona del euro hasta que pueda reanudarse la actividad económica normal.

No obstante, la institución se mostró dispuesta a prestar aún más apoyo a la economía si fuera necesario, o a guardar parte de su arsenal si la situación en los mercados es buena.

"En cualquier caso, el Consejo de Gobierno realizará compras netas hasta que considere que la fase de crisis del coronavirus ha terminado", dijo el BCE en un comunicado de prensa.

El euro subía ligeramente frente al dólar tras el anuncio del BCE.Los nuevos confinamientos, el lento comienzo de las vacunaciones en los 19 países que utilizan el euro y la fortaleza de la moneda aumentarán los contratiempos para los exportadores, poniendo en entredicho las previsiones del BCE de que la recuperación será sólida a partir del segundo trimestre.

Sin embargo, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, que ofrecerá una conferencia de prensa a las 1330 GMT, probablemente dirá que no son necesarias más medidas de estímulo en este momento, ya que el BCE ha introducido tanta flexibilidad en sus planes de apoyo que podría incrementarlos fácilmente sin tener que volver a pedir luz verde a los dirigentes del organismo.El Banco de Japón también mantuvo sin cambios su política monetaria a primera hora del jueves e incluso aumentó sus previsiones de crecimiento para el próximo año fiscal.

NO TAN MAL

En lugar de anunciar novedades, se espera que Lagarde trate de ofrecer su apoyo mediante mensajes matizados, dejando claro que es consciente de los riesgos pero argumentando al mismo tiempo que quizá se hayan exagerado.

Es probable que admita que el futuro inmediato es más difícil de lo que contemplan algunas de las previsiones más optimistas, y que los planes de los bancos comerciales de restringir el acceso al crédito serán un lastre para el crecimiento.

Sin embargo, esto no debería afectar al largo plazo, sobre todo porque se han resuelto muchas incertidumbres clave: Las vacunas COVID-19 se están desplegando, se ha cerrado un acuerdo sobre el Brexit y la toma de posesión del presidente Joe Biden el miércoles pone el colofón a las elecciones en Estados Unidos.

Los favorables indicadores del mercado apoyan la argumentación de Lagarde. Las acciones suben, los tipos de interés se mantienen estables y los costes de los préstamos públicos tienden a la baja, a pesar de algunos dramas políticos en Italia.

También hay alrededor de 1 billón de euros de fondos sin explotar en el Programa de Compras de Emergencia (PEPP) con el fin de respaldar su promesa de mantener los costes de endeudamiento en niveles mínimos.

"Si se pueden mantener unas condiciones de financiación favorables con flujos de compra de activos que no agoten la dotación del PEPP durante el horizonte de compras netas, no será necesario utilizar la dotación en su totalidad", dijo el BCE.

La historia económica reciente también favorece al BCE. Cuando la mayor parte de la economía se reabrió el pasado verano, la actividad repuntó más rápidamente de lo previsto, lo que indica que las empresas eran más resistentes de lo que se temía.

"Con buen criterio, creemos que el BCE será ahora menos sensible a la presión del mercado y a las expectativas de inflación, y que recurrirá cada vez más a la política fiscal para determinar la inflación futura", dijo el economista de Societe Generale Anatoli Annenkov.

Lagarde también podría quitar hierro a la inquietud sobre el euro, argumentando que su apreciación ha sido casi exclusivamente frente al dólar, según analistas.

En una base ponderada por el comercio, más relevante para los exportadores, la moneda única se ha debilitado desde la última reunión de política del BCE el 10 de diciembre.

La inflación, excesivamente baja para el BCE, seguirá siendo una espina clavada en el costado del banco durante los próximos años, aun cuando el aumento de la demanda de petróleo contribuya a presionar los precios al alza en 2021.

Con la decisión del jueves, la tasa de depósitos del BCE (utilizado como referencia) se mantuvo en un nivel de -0,5%, mientras que la asignación global para la compra de bonos en el marco del PEPP se mantuvo en 1,85 billones de euros.

(traducido por Tomás Cobos)