La batalla de Lyon en favor de la sobriedad en materia energética

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La batalla de Lyon en favor de la sobriedad en materia energética

Para ahorrar energía, varias ciudades han decidido limitar el alumbrado público; especialmente, el de los monumentos. Este es el caso de Lyon, en el sudeste de Francia. La ciudad es conocida por su ‘Festival de las Luces’, que se celebra, cada año, el 8 de diciembre. A pesar de la crisis energética, el evento no se cuestiona; al menos, por el momento. Sin embargo, la capital del Ródano, dirigida por ecologistas, ha querido dar ejemplo, reduciendo la iluminación diaria.

"Lo que ya está haciendo la ciudad de Lyon es apagar todas las luces, cuatro días por semana: puentes, iglesias, museos, etcétera. Se trata de una iluminación que no es necesaria para el tránsito de peatones, ni de vehículos. La gente entiende que, en un contexto de crisis, no podemos dejar encendidas las luces que solamente tienen fines estéticos, sino que, tenemos que concentrarnos en los servicios públicos esenciales", Sylvain Godinot, teniente de alcalde de Lyon, encargado de la transición ecológica.

El alumbrado de la ciudad es una cuestión que implica a las autoridades públicas, pero también a los comercios. Muchos escaparates permanecen iluminados toda la noche, a pesar de que la normativa estipula que los letreros luminosos deben apagarse entre la 1 y las 6 de la mañana. Para fomentar el cambio, los activistas están llevando a cabo operaciones de ‘apagado’ en varias grandes ciudades, como ocurre en París. Además, están las iniciativas que ya han tomado algunos comercios, como esta tienda del centro de Lyon. Se trata de una cooperativa que pretende ser más responsable y sostenible, sobre todo, en materia de iluminación.

"Lo que hicimos en la tienda fue transformar la iluminación, instalar iluminación LED, iluminación que consume menos energía. Y, principalmente, ajustamos el tiempo de uso de la iluminación, ya sea en nuestro rótulo o en los espacios donde no necesitamos luz todo el tiempo. Hemos instalado un sensor, para asegurarnos de que las luces se apagan cuando no las necesitamos. Nos parece obvio no iluminar nuestros escaparates, cuando nadie lo necesita. Tenemos un alumbrado público que ya es suficiente para iluminar nuestras vitrinas por la noche", afirma Nicolas Asbóth-Martire, gerente de la tienda 'Les Curieux'.

Recientemente, el Gobierno francés ha pedido a las empresas que reduzcan su consumo de energía en un 10 %. Así, se puede ahorrar en iluminación y calefacción.

Para hablar del tema de la sobriedad energética, el periodista de Euronews, Olivier Péguy, conversa con Bruno Lafitte.

Señor Lafitte, buenos días. Usted es ingeniero en ADEME, la Agencia Francesa para la Transición Ecológica, y especialista en temas de iluminación. Como hemos visto, recientemente, varias ciudades de Europa, y del resto del mundo, han decidido limitar la iluminación de sus monumentos. En su opinión, ¿tiene este tipo de limitación un impacto real en términos de ahorro energético, o es, principalmente, algo simbólico?, pregunta el periodista.

"Sin duda tiene un impacto, porque permite un ahorro inmediato y directo. Por otro lado, este impacto será más débil que el de la renovación de los edificios, que son barrios marginales desde el punto de vista energético. Pero... cada acción cuenta. Eso es lo importante. Apagar la iluminación de los edificios públicos es algo que todo el mundo puede ver. Es un gesto colectivo, porque todos los habitantes pueden verlo. Es un gesto bastante fácil de realizar, un gesto sin lamentos. Es un gesto que permite un ahorro energético directo", señala Bruno Lafitte.

Según usted, señor Lafitte, la noción de sobriedad en materia energética... ¿Cómo podría explicarla? Ha hablado de la importancia de apagar las luces... ¿Cómo podría traducirse esto en otro lugar?, quiere saber Olivier Péguy.

"Hay dos aspectos. En primer lugar, hay que evitar el derroche de energía. En cuanto a la iluminación, conocemos bien la recomendación de apagar la luz cuando se sale de una habitación. Por lo general, no se deja la luz encendida cuando nadie está haciendo uso de ella. Esto es un despilfarro de energía. Además de evitar el derroche de energía, también se puede pensar en los propios usos. Se trata de un elemento incluido en la noción de sobriedad: pensar en sus usos. ¿Puedo reducir mi consumo de electricidad, simplemente, reduciendo mi nivel de comodidad? Por ejemplo, ¿por qué no reducir la temperatura de la habitación en la que está en invierno, y ponerse un jersey, en lugar de quedarse en mangas de camisa, o camiseta? Se trata de un pequeño esfuerzo que, al final, no reduce la comodidad de la persona. Simplemente, significa pensar en el uso de la energía", concluye el ingeniero de la Agencia Francesa para la Transición Ecológica, y especialista en temas de iluminación.