Basaksehir, el 'FC Erdogan' que sueña con triunfo deportivo... y diplomático ante PSG

Gokan GUNES
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El centrocampista estadounidense de Leipzig, Tyler Adams (dcha), junto al centrocampista turco del Basaksehir de Estambul, Irfan Kahveci, durante el partido de fútbol de la Liga de Campeones en Leipzig, Alemania, el 20 de octubre de 2020

Basaksehir, el 'FC Erdogan' que sueña con triunfo deportivo... y diplomático ante PSG

El centrocampista estadounidense de Leipzig, Tyler Adams (dcha), junto al centrocampista turco del Basaksehir de Estambul, Irfan Kahveci, durante el partido de fútbol de la Liga de Campeones en Leipzig, Alemania, el 20 de octubre de 2020

Convertido en pocos años de un club municipal a campeón de Turquía, el Basaksehir recibe el miércoles al París SG en la Liga de Campeones (17h55 GMT) en pleno enfrentamiento diplomático entre los dos países, por lo que la victoria tendría un significado especial para el presidente Recep Tayyip Erdogan, declarado hincha del equipo estambulita.

En su primera participación en la fase de grupos de la 'Champions', el club turco debutó con una derrota en Leipzig (2-0) en un grupo que completa el Manchester United, por lo que las opciones de clasificación a octavos parecen remotas.

Pero el nivel deportivo de sus rivales no intimida a los turcos, que ante el París SG tendrán la ocasión de lograr un primer triunfo en la máxima competición europea de clubes, que además de histórico tendría una gran carga simbólica por el clima de tensión diplomática que existe entre Turquía y Francia.

En un país donde el fútbol, los negocios y la política están estrechamente relacionados, la historia del Basaksehir, un club creado en los años 1990 por la municipalidad de Estambul, es la de un ascenso fulgurante hasta la élite, llegando a codearse con los tres 'grandes' de la ciudad, Galatasaray, Fenerbahce y Besiktas.

- Escaparate de la política gubernamental -

Pero para sus detractores, el Basaksehir, cuyo nombre corresponde a un distrito de la periferia estambulita, es un escaparate de la "nueva Turquía" que promueve Erdogan, conservadora y desacomplejada.

El club cuenta con el apoyo tanto del gobierno como de empresas y patrocinadores cercanos al partido islamoconservador AKP del presidente Erdogan, que no dudó en ponerse la camiseta naranja del club en el acto de inauguración del nuevo estadio en 2014.

Su principal patrocinador es Medipol, un grupo sanitario privado dirigido por el actual ministro de Sanidad.

La proximidad entre los dirigentes del club y el poder es tal que las aficiones rivales han rebautizado al club con el nombre de 'FC Erdogan'. Y los ultras del Basaksehir jugaron un papel determinante en favor del presidente en las manifestaciones antigubernamentales de 2013.

Los políticos vieron en ese momento "la potencia política de los aficionados". "El Basaksehir es un proyecto que tiene por objetivo crear un modelo de club bajo control", asegura un ultra del Besiktas, que pide el anonimato por miedo a perder su empleo como funcionario.

Pero más allá de sus vínculos con el poder, el Basaksehir debe sobre todo su éxito deportivo a una organización y a un modelo económico austero que contrasta con los clubes dirigidos por presidentes electos, incitados a gastar sin control para satisfacer a sus aficionados.

- Dirigido como una empresa -

Si el Basaksehir goza de una situación económica mucho mejor que sus rivales, algunos de ellos al borde de la quiebra económica, es gracias a que este club está dirigido "de manera más profesional", como si fuese una empresa, "con una estrategia a largo plazo", destaca Emre Sarigül, cofundador del sitio especializado Turkish Football.

Para Huseyin Avcilar, dirigente del grupo ultra Basaksehir 1453, se debe también "a una política de fichajes a medida", lejos de las jubilaciones doradas que ofrecen sus rivales a viejas glorias en declive para atraerlos al campeonato turco.

En el plantel actual del Basaksehir se mezclan talentos turcos, como Irfan Can Kahveci, con perlas semidesconocidas, como el bosnio Edin Visca, y veteranos con mil batallas en campeonatos europeos, como el brasileño Rafael Pereira da Silva (ex del Manchester United y del Lyon) o el delantero senegalés Demba Ba (que jugó, entre otros muchos clubes, en el Chelsea).

A pesar de los recientes éxitos deportivos del club, su estadio apenas registra un cuarto de entrada de media y tras conquistar el campeonato en junio pasado, los jugadores desfilaron en un autobús para celebrar el título en unas calles casi vacías.

"Se necesitará un gran esfuerzo para que el Basaksehir se construya una cultura futbolística y ser aceptado como un verdadero rival para los 'tres grandes'. Se necesitará al menos una generación", destaca Sarigul.

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