Àngels Barceló, desesperada con las provocaciones e interrupciones a gritos de Rocío Monasterio

M. J. Arias
·4 min de lectura

La mañana de este viernes los principales candidatos a las elecciones de Madrid –sin contar con Isabel Díaz Ayuso, que declinó la invitación, acudieron a los estudios de la Cadena Ser para un debate electoral en directo conducido por Àngels Barceló. Del encuentro saldrán muchos titulares y comentarios, pero hubo un momento especialmente bronco y tenso que tuvo como protagonista a Rocío Monasterio y que desesperó a casi todos los presentes, pero en especial a la periodista.

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Llegado un punto del debate, tras poner en duda la líder de la ultraderecha las amenazas de muerte recibidas por Pablo Iglesias, Fernando Grande-Marlaska y la directora de la Guardia Civil, el líder de Unidas Podemos se mostró profundamente molesto con dicho comentario. A lo que Monasterio, en tono recriminatorio y altivo, contestó que “nosotros condenamos todo tipo de violencia. Me hubiera gustado que el señor Pablo Iglesias hubiera condenado la violencia que sufrimos en Vallecas. Yo le animo a que vaya a una comisaría a denunciar estas amenazas. Yo lo que he dicho es que los españoles ya no nos creemos nada de este Gobierno. Si usted es tan valiente, levántese y lárguese, lárguese de este plató”.

A esta provocación, una más, de la candidata de Vox, Iglesias respondió dirigiéndose a Barceló que no era aceptable. Además, añadió que si la candidata no se retractaba de sus palabras y se permitía que “sigan en el debate poniendo en cuestión la veracidad de unas amenazas” graves, él se iría del estudio. Lo dijo entre los gritos de Monasterio, que casi no dejaban escuchar lo que estaba diciendo su contrincante político. “Pues lárguese, que es lo que queremos muchos españoles”, le espetó.

En medio del ambiente caldeado y tenso, la veterana periodista intentó calmar los ánimos y poner orden para reconducir la conversación. Algo muy complicado de hacer cuando la representante de la ultraderecha no solo seguía alzando la voz y lanzando provocaciones, sino que casi no la dejaba hablar interrumpiéndola constantemente. Varias veces tuvo que llamarla por su nombre Barceló en un intento por hacerse escuchar. “Señora Monasterio, quien decide… señora Monasterio, este no es el tono que tenemos que aplicar a este debate. Eso para empezar. Él ha dicho que si usted no se retracta, yo me levantaré. Yo voy a intentar que esto sea un debate…. A mí me gustaría que usted respete el turno de palabra. He dicho que iba a dar una intervención a cada uno de ustedes…”.

Algunos de los demás candidatos intentaron hacer callar a Monasterio. Mónica García le instó a hacer “algo digno”. Ángel Gabilondo, usando un tono calmado y pausado, intentó hacer volver la conversación al debate, a la política, llegando a decirle a Iglesias, ya de pie con la mascarilla puesta para irse, que “tienes razón, pero no te vayas”. Ni él tuvo éxito, ni lo tuvo Barceló. Iglesias se marchó alegando que “estáis permitiendo el blanqueamiento y mi obligación como demócrata es abandonar”. Cuando se fue, la respuesta de Monasterio, satisfecha con lo que había conseguido, fue “estamos mejor ahora”.

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En solo unos minutos, la representante de la ultraderecha se enfrentó a Iglesias, a Gabilondo, a Mónica García (a la que llamó ‘amargada`) e incluso se dirigió en tono despectivo a la conductora del debate, de la que se mofó: “Cogiéndolo de la manita, aquí la activista política”. El comentario lo hizo porque, mientras intentaba calmar los ánimos, Barceló cogió a Iglesias del brazo para retenerle y poder hablar con él mientras recordaba a Monasterio que “esto no es un espectáculo. Esto es un debate electoral, entre demócratas, señora Monasterio. Y los demócratas, ¿sabe qué hacemos?, señora Monasterio, escuchamos”.

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