En el bar de cócteles más pequeño del mundo solo caben cuatro clientes

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En el barrio de Navigli, en Milán (Italia), se encuentra el reconocido como el bar de cócteles más pequeño del mundo. Se trata de un local adquirido por sus dueños con una idea muy distinta para lo que al final fue destinado, como han explicado en la visita que les hizo La Repubblica, que ha contado el misterio y el halo de exclusividad que rodea a este negocio llamado Backdoor 43.

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En Milán hay mucho más que una catedral que impresiona, una mítica galería y una de las obras más aclamadas de Da Vinci. Al sur, a unos tres kilómetros de la Piazza del Duomo y del centro histórico, se encuentran los canales que dan nombre al mencionado barrio. Allí es donde se inauguró este singular bar especializado en cócteles que se ha convertido en uno de los más populares de una zona de bares y restaurantes conocida por su singularidad.

Según ha contado Carlo Dall’Asta, socio de Backdoor 43, la idea original cuando se compró el local era la de usarlo como almacén de un negocio aledaño. Sin embargo, cambiaron de idea y decidieron convertirlo en un bar. Una vez acondicionado el espacio de 16 metros cuadrados según la normativa, se dieron cuenta de que solo quedaba libre un habitáculo de cuatro metros cuadrados.

Se afanaron en la decoración, donde prima la madera, para darle un toque de elegancia y exclusividad al espacio. Y también cuidaron mucho la carta. Federico Altamura, barman del Backdoor 43, ha contado a La Repubblica que disponen de alrededor de 250 marcas de whisky de todo el mundo. Este local es tan particular que su baño (accesible) es más grande que el espacio para degustar sus cócteles. Mide cinco metros cuadrados.

Ha sido reconocido como el bar de cócteles más pequeño del mundo e incluido en el World 50 Best Discovery Chart, un ranking de los mejores clubs del mundo. Para degustar uno sus cócteles hay dos opciones. Una es en el interior mediante una reserva que se puede hacer directamente a través de su página en Facebook y que da acceso durante una hora a cuatro personas.

Otra opción es usar su servicio de take away y tomarse el cóctel en el exterior con vistas al canal. Para darle un poco más de misterio al proceso, las copas se sirven a través de una abertura en la fachada y el camarero se cubre el rostro con una máscara de Guy Fawkes como la que usaba Hugo Weaving en la película V de Vendetta.

Carlo Dall’Asta recuerda que hubo un tiempo que ese espacio fue el taller de un pintor que pintaba cuadros de los canales. El precio de los cócteles va desde los 7 euros para llevar hasta el doble en el interior y no se sirven comidas. Aunque para quienes reservan la oferta es mayor, para llevar hay una lista de ocho tipos de cócteles.

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