Bangladesh reanuda los traslados de refugiados rohinyás a una isla remota

Agencia EFE
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Dacca, 15 feb (EFE).- Las autoridades bangladesíes reanudaron este lunes el traslado de refugiados rohinyás a una isla remota en la Bahía de Bengala con un nuevo grupo de unos 3.000 miembros de esta perseguida minoría, como parte de la cuarta fase de un criticado plan para descongestionar sus masificados campamentos.

"Hemos comenzado el envío de 2.014 refugiados hoy desde Chittagong hasta Bhasan Char", una isla deshabitada hasta que el Gobierno de Bangladesh comenzó el polémico programa el pasado diciembre, dijo a Efe el comisionado adjunto de Ayuda y Repatriación de Refugiados, Mohammad Shamsuddoha.

La fuente precisó que "otros mil refugiados serán trasladados hoy a Chittagong desde Cox's Bazar", donde se encuentran los campamentos de desplazados en el sureste del país asiático, y "viajarán a la isla mañana".

Bangladesh ha trasladado ya a unos 6.500 rohinyás, que huyeron a Bangladesh en masa en agosto de 2017 tras una campaña de persecución por parte del ejército de su natal Birmania.

Las autoridades de la nación asiática afirman que todos ellos se han presentado voluntarios para el traslado, y han defendido que el plan es necesario para evitar la masificación de los campamentos de refugiados del sureste del país.

Sin embargo, grupos internacionales como Human Rights Watch (HRW) han instado a detener el proceso tras denunciar el traslado por las condiciones de la isla, deshabitada y que suele inundarse durante el monzón, y por la falta de transparencia del proceso.

Bangladesh anunció en 2017 por primera vez su intención de reubicar a unos 100.000 rohinyás en la isla de Bhasan Char, de unos 40 kilómetros cuadrados y situada en la Bahía de Bengala, aunque detuvo temporalmente el plan por las dudas de Naciones Unidas.

La ONU alertó en diciembre de que no ha participado en el proceso de realojo ni de identificación de refugiados.

Unos 738.000 rohinyás llegaron a Bangladesh tras el estallido en agosto de 2017 de una campaña de persecución y violencia por parte del ejército de la vecina Birmania, que la ONU calificó de ejemplo de limpieza étnica y un posible genocidio, crímenes de lesa humanidad que investigan los tribunales internacionales.

Ambos países han intentado en dos ocasiones desbloquear la repatriación de los miembros de esta minoría, mayormente musulmana, pero estas iniciativas han fracasado debido a que se niegan a regresar hasta que Birmania les garantice la ciudadanía y la seguridad en su tierra natal.

El golpe de Estado militar en Birmania el pasado 1 de febrero ha sembrado nuevas dudas sobre el posible retorno en un futuro próximo a sus hogares en la región birmana de Rakáin.

(c) Agencia EFE